La zona sur de la ciudad tiene una nueva escuela secundaria

El Ministro pidió a los alumnos que estudien "muchísimo” y a los vecinos que la cuiden.
El desafío de ustedes no es estudiar mucho, sino estudiar muchísimo. Este establecimiento tiene un perfil en Ciencias Naturales. Por eso tienen que pensar en los premios Nobel de la especialidad para intentar emularlos”. Ese reto es el que planteó el ministro de Educación, Marcelo Sosa, a la mitad de los 80 alumnos de cuarto año que tiene la escuela secundaria Nº 38, ubicada entre los barrios Manuel Lezcano y Lucas Rodríguez, en el sur de la ciudad de San Luis, que ayer quedó formalmente inaugurada.

Al margen de la exigencia a los chicos para que pongan "mucho esfuerzo" y "esmero" en aprender y en superarse día a día, el titular de la cartera educativa abogó para que los vecinos contribuyan al cuidado del edificio.

Sosa recordó que el rol de la escuela en la formación individual es muy importante y le pidió a los estudiantes que no sólo la aprovechen para adquirir conocimientos sino también para formar valores. "Acá tienen que ir palpando y preparándose para la vida que no es fácil", dijo el ministro antes de encabezar el tradicional corte de cintas junto a la intendenta Alicia Lemme, el jefe de Gabinete Claudio Poggi y la directora de la institución Graciela Azzi.

Justamente Azzi se sumó a realzar la función que tiene por delante el establecimiento. "Los alumnos vivirán aquí la niñez y la adolescencia y el objetivo es darles las primeras herramientas para que puedan insertarse en el mundo laboral y ser hombres de bien", destacó y subrayó que los padres deben acompañar la educación de sus hijos.

"Queremos que la escuela sea un lugar de encuentro, que todos tengamos sentido de pertenencia y necesitamos fomentar la cultura del cuidado de los bienes de la escuela", reclamó la directora luego de que Lemme, el alumno Leandro Barbosa y el jefe del Programa Innovación Educativa y Escuela Pública Digital, Guillermo Visco, plantaron un ceibo en el patio, muy cerca del mástil de la bandera de ceremonia.

La máxima autoridad del colegio también le pidió públicamente a los docentes que redoblen los esfuerzos para mejorar la calidad de la enseñanza.

Placa, baile y recorrida

Paradójicamente, la bendición del edificio despertó las primeras sonrisas en el acto formal. El padre Aníbal Sosa bromeó primero con nombrar como monaguillo a un joven que trabaja en Ceremonial y Protocolo para que le acerque el agua. Y hasta se animó a decirle a las autoridades que después les iba a dar agua bendita para que "tomen un poco".

Cuando todos buscaban alguna sombra para resguardarse de los rayos del sol, la alumna Anabela Marini sacó a relucir lo que aprendió en la academia Cascanueces para darle la impronta cultural a la ceremonia. Vestida con los colores nacionales y con una manta roja, que la asemejaban a la Patria, la joven bailó "Salve, Argentina" con música de folclore.

Luego llegó el momento de la recorrida por la escuela tanto de funcionarios como de abanderados y delegaciones de otras diez establecimientos. En el Salón de Usos Múltipes fue el primer parate. Allí se hizo el descubrimiento de una placa alegórica. Posteriormente visitaron la biblioteca, la sala de informática, el laboratorio, la oficina donde funcionará la cooperadora, la cocina, los baños y las seis aulas con capacidad para albergar a treinta alumnos cada una. Todo sobre una superficie cubierta de 1.478,84 metros cuadrados, que requirió una inversión de $3.806.856,54.

Ya en un clima más distendido, docentes, alumnos y padres se reunieron en el SUM para intercambiar experiencias del comienzo de clases y para remarcar el estado inmejorable en que están las instalaciones.

Ahora, la zona sur cuenta con otro establecimiento secundario. Es el segundo de ese nivel educativo que se abre en la amplia barriada ubicada detrás del río San Luis. El primero está en El Lince y se trata del colegio Nº9 "Domingo Faustino Sarmiento", ex Industrial.

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