Algunos la califican ya como “la madre de todas las batallas”. Otros, todavía creen que la sangre no llegará al río. Lo cierto es que, cada uno por su lado, el intendente Humberto Zúccaro y el funcionario bonaerense José Molina ya pintan paredones con su nombre de cara al 2015.
Hasta el año pasado, la alianza entre ambos dirigentes –los dos peso pesados del peronismo pilarense- parecía inquebrantable. Incluso, mantuvieron la unidad en el orden local pese a la ruptura a nivel nacional y provincial. Es que el salto al massismo de Zúccaro no corrió a Molina de las filas del kirchnerismo o, más precisamente, del sciolismo.
Pero de cara al 2015, los viejos aliados no tienen mucho margen para seguir juntos. Zúccaro apuesta a la candidatura presidencial de Sergio y Massa y Molina a la de Scioli. Y cada uno buscará aportar votos y fuerza territorial peleando por la intendencia de Pilar.
Zúccaro había anunciado su intención de volver a postularse ya en el 2012, cuando acababa de asumir su tercer mandato.
Molina hizo lo propio el último viernes, cuando admitió por primera vez que está dispuesto a calzarse los guantes para enfrentar a Zúccaro por la intendencia.
La reacción no se hizo esperar: de inmediato, funcionarios de primera línea del zuccarismo salieron a calificar de “apresurada” la postulación del ex aliado. Y, de paso, relativizaron su peso territorial.
Como sea, la pelea ya está instalada. Por lo menos en las paredes.


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