El jefe de gobierno español responsabilizó a las grandes economías de la UE por la crisis
"Todos los países de la zona euro deben asumir sus responsabilidades; de manera singular los poderosos. Sólo una respuesta europea, de la zona euro, devolverá confianza a los mercados", declamó en la mañana de ayer el mandatario español, luego de reunirse en esta ciudad con el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy.
El descargo de Rodríguez Zapatero, impensado para muchos analistas, se dio a conocer en el segundo día de una semana agitada en la que España, junto con Italia, fueron señalados por los observadores como los países más dañados -y dañinos- en la actual crisis de la moneda común europea.
Las encendidas declaraciones de Zapatero poco consiguieron influir en el comportamiento de los mercados. En las primeras horas de la jornada, el índice bursátil madrileño Ibex se derrumbó un 4%, y, al mismo tiempo, el riesgo país se disparó de 330 a 380 puntos básicos, al mediodía.
En el momento más crítico, la ministra de Economía y vicepresidenta de España, Elena Salgado, salió al cruce de los renovados rumores de un posible rescate financiero a España, e intentó aplacar los ánimos de los nerviosos operadores.
"Las aguas revueltas de los mercados volverán a su cauce. Se hará todo lo necesario para garantizar la estabilidad de la economía", fueron las frases de la funcionaria más reiteradas ayer por la prensa local.
Al ser consultada por el aumento del interés de la deuda española, que ayer superó el 6%, la ministra se alineó con el discurso presidencial y explicó el inquietante incremento a partir de la incidencia de los "países poderosos" sobre los periféricos.
"No es sólo que España tiene que pagar más intereses, sino que también han bajado los que paga Alemania [el emisor del bono de referencia para el riesgo país]", aseguró.
Salgado apuntó así al corazón del problema que produjo la "crisis dentro de la crisis" en la economía española: el rendimiento de los bonos a diez años. Tras subir del 5,67 al 6,03% el lunes pasado, los analistas económicos coincidieron en que el "número temido" para que España necesite de un rescate es el 7%, una barrera que hasta ayer, hasta las 13, no pareció muy lejana.
Tranquilidad
No obstante, sobre la hora del almuerzo, el mal trago comenzó a diluirse rápidamente. Lo que no pudieron conseguir las declaraciones de Rodríguez Zapatero y la "número dos" del Palacio de la Moncloa, pronto lo lograría un fuerte rumor que partiría desde Bruselas.
Esa versión, que colocó con éxito un cable a tierra a la histeria de los mercados, no fue otra que la eventual compra masiva de bonos de Italia y España por parte del Banco Central Europeo, que hasta el momento se había abstenido de intervenir en la crisis periférica.
El rumor fue dado por hecho por la Bolsa española, que remontó más de tres puntos, hasta perder sólo un 0,59% sobre el cierre, y el riesgo país, aunque no perforó el "piso psicológico" de los 300 puntos, se desinfló hasta los 315 puntos básicos.
No obstante, la volatilidad de los mercados españoles, así como su extrema vulnerabilidad a las fluctuaciones de la actividad del resto de la Unión Europea volvieron a encender la alarma para el corto y mediano plazo. El desafío, una vez más, se renovará hoy con la apertura de las operaciones bursátiles y la danza de los rumores -positivos y negativos- que hoy parecen regir los destinos de las finanzas españolas.

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