Precios altos y escasez de materia prima en los tres países productores configuran un escenario favorable para la actividad. Instan a colonos a aprovechar el momento para mejorar la productividad de sus yerbales y proteger el suelo. Proyectan que los precios de la materia prima seguirán siendo altos en el mediano plazo por falta de oferta.
Luego de que el histórico dirigente de la molinería Miguel Sniechowski, destacara lo favorable del escenario actual para el sector yerbatero misionero, el presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), Luis Prietto, resaltó que la demanda crece en los mercados tradicionales y lentamente el producto se va conociendo en otros lugares del mundo.
Dijo que Misiones está en posición inmejorable para aprovechar esta tendencia, lo que se confirmó en las reuniones de la mesa de trabajo integrada por representantes de yerbateros de Brasil, Paraguay y Argentina. “Tuvimos un par de reuniones, vemos una gran proyección, somos los que estamos mejor preparados, tenemos suelos disponibles y las mejores condiciones agroecológicas”, indicó.
Opinó que está todo dado para que la actividad “siga en un carril ascendente de precios y de colocación en nuevos mercados”. Aseguró que países como Corea están conociendo la yerba mate y van a demandar cada vez más. Advirtió empero que “vamos a tener que estar a la altura para atender los mercados internacionales y el nacional”.
Más producción
También reconocieron la necesidad de aprovechar los buenos precios que está pagando el mercado para invertir en las plantaciones con vistas a recuperar suelos degradados e incrementar el rinde de los cultivos.
El propio gobernador Maurice Closs se ocupó del tema. En un acto en San Pedro pidió a los colonos aprovechar estos tiempos en los que el kilo de hoja verde vale tres pesos. “Hay que salir de rindes de tres o cuatro mil kilos por hectárea, podemos llegar a valores mayores. Hay que pensar en el futuro para sostener el nivel de producción”, aseguró. Advirtió que “en la zona hay empresas que compraron tierras, miles de hectáreas que en el futuro van a marcar el precio”.
Por su parte Prietto coincidió con Closs en que las condiciones actuales son ideales para elevar los volúmenes de producción. Advirtió empero, que hacer nuevas plantaciones de yerba cuesta alrededor de 25 mil pesos la hectárea, si se usa buena genética. “No cualquier productor puede afrontar ese costo”, dijo.
Se mostró partidario de buscar mejorías en lo que ya está en producción. Recordó que plantaciones bien manejadas de la familia Urrutia en Oberá, llegaron a generar 40 toneladas de hoja verde por hectárea por año y resaltó la figura de Alberto Roth quien también logró rendimientos de entre 30 y 40 toneladas por hectárea haciendo manejo orgánico.
Recomendó a los productores no apelar a soluciones extremas, como la poda total de la planta porque los resultados con esas prácticas pueden tardar mucho en llegar y no ser los esperados. Se mostró en cambio a favor de soluciones más graduales. “Hay que tratar de ir haciendo evolucionar el suelo y la planta de manera gradual para que los resultados sean garantizados”, indicó.
Capacitar y empadronar a los tareferos
Roxana Argüello, dirigente de la APAM resaltó que para mejorar la productividad de los yerbales resulta necesario que los trabajos de poda y cosecha sean realizados por personal capacitado. Advirtió que un yerbal mal trabajado puede demorar hasta cinco años en recuperar su productividad.
Destacó que “el productor siempre pretende mejorar. A pesar de los malos precios que tuvimos durante mucho tiempo, se hizo siempre hasta donde se pudo para mantener los yerbales en condiciones. Ahora con mejores precios, habrá más recursos para mejorar. Nada es fácil ni llega de un día para el otro”.
La dirigente resaltó que además de fertilizar y realizar todas las inversiones para cuidar el suelo y las plantas, es necesario garantizar que las tareas de cosecha y poda se realicen con precisión, porque de otro modo no se obtendrán resultados positivos. “Hay que capacitar a los obreros rurales, porque si se cosecha o se poda mal, la planta se arruina y tarda hasta 5 años en recuperarse”, señaló.
Consideró necesario brindar capacitación a los obreros rurales y mantener un padrón de tereferos que los productores puedan consultar.

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