El ministro de Salud Pública manifestó que entre los autoconvocados hay internas que no permiten avanzar en un diálogo constructivo. Ayer se realizó la segunda jornada de protesta.
El ministro de Salud Pública, Pablo Yedlin, quien no cultiva una buena relación con los referentes de los autoconvocados, volvió a jugar fuerte ayer y dijo que "los hospitales no son de ellos, son de todos los tucumanos", al tiempo que calificó como "peligrosa y exagerada" la medida de suspender cirugías. El martes, el funcionario había adelantado que los días que no se trabajen serían descontados.
"Se están jugando intereses gremiales, porque hay un discurso muy fuerte en contra de los gremios y aclaro que no me parece mal hacer un gremio, incluso hacer política partidaria, pero no dentro de los hospitales", manifestó ayer el ministro.
Yedlin fue más allá y denunció que "hay gente que quiere trabajar en los hospitales, hay maniobras intimidatorias en contra de ellos, hay denuncias de agresiones, de gritos, para la gente que quiere trabajar".
Luego, el funcionario hizo un análisis con el cual coinciden que numerosos autoconvocados, aunque no lo dicen públicamente, y se refiere a la aparición de algunas grietas en lo que supo ser un frente monolítico el año pasado. Yedlin dijo que el movimiento es "un sector muy heterogéneo: mientras algunos apuestan al diálogo, hay otros grupos que no están permitiendo hacer las cirugías, lo que no tiene ninguna lógica en el camino del diálogo y nosotros creemos en el diálogo".
Entre los autoconvocados hay sectores más duros que otros, que proponen radicalizar la protesta, y tendrían una gran influencia en los hospitales Avellaneda, Obarrio y Centro de Salud, en tanto que en el Padilla y el hospital de Niños tendrían posturas menos inflexibles, aunque el mismo conflicto muchas veces se encarga de modificar la dinámica y hasta el estado de ánimo en cada centro asistencial.
Inclusive el ministro dijo que el malestar de estos días no tiene nada que ver con lo que sucedió el año pasado y dijo que las diferencias radican en que durante 2009 las marcha y protestas tenían por objetivo "pedir un aumento salarial y mejoras a la situación de precarización de la situación laboral", y recordó que "el consenso quedó plasmado en el acta que se firmó en diciembre, con un aumento salarial separado del resto de la administración pública, con 1.500 empleados que pasaron a planta permanente del SIPROSA, cuestión que ya está efectiva; otros 1.500 que pasan en mayo y el Plan Nacer que ya están pasando a transitorios".
Ayer, el acatamiento fue nuevamente dispar. Daniel Pero, subdirector del Centro de Salud, admitió que las cirugías programadas debieron suspenderse y que la atención en los consultorios estuvo muy acotada.

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