La menor y N° 1 del mundo quedó impactada luego de haber jugado con chicos ciegos. Anoche volaron a Miami.
Tanto Venus Williams, ex líder del ranking, como Serena Williams, número 1 del mundo, tenían muchos deseos de conocer nuestro país. Por eso las tratativas para traerlas se desarrollaron sin problemas y su cachet rondó los 500 mil dólares en total.
Ellas junto con su mamá Oracene, otras dos hermanas, un sobrino, la manager y dos personas más llegaron el viernes en business desde Estados Unidos. Las hermanas más famosas en la historia del tenis habían llegado cerca de las 11 de la mañana y de allí fueron a una conferencia de prensa en la Usina del Arte, en la Boca. Luego por fin pudieron descansar un rato en el hotel Hyatt de la calle Posadas; ninguna de las dos le hizo algún pedido extravagante a la organización y en general mantuvieron el perfil bajo durante su estadía. Ya por la tarde tuvieron que cumplir con su auspiciante de indumentaria en el circuito y fueron a uno de sus locales ubicados en Palermo Soho. Pero después fueron a recorrer varias tiendas para comprarse ropa. Por supuesto no pasaron desapercibidas. Una de las curiosidades ocurrió en un local en el que Serena se compró algunas prendas. Cuando estaba en la caja pagó con su tarjeta de crédito, pero la misma rebotó en varias ocasiones. “Oh, Dios, no tengo dinero”, dijo entre risas. Hasta que el cartón pasó y pudo llevarse sus bolsas. Ya de noche decidieron ir a comer a un restoran para probar carne (Venus) y pastas y verduras (Serena). El lugar elegido fue El Mirasol,debajo de la autopista Illia y cerca del hotel en el que se alojaron. Ellas y su grupo llegaron a las 9, todos comieron en la planta alta y se retiraron cerca de la medianoche.
Ayer, obviamente, fue un día con más tenis ya que desde las 6 de la tarde debían jugar en el mítico Buenos Aires Lawn Tennis Club. Pero antes tuvieron un par de actividades relacionadas con chicos. Pasadas las 11 fueron al barrio Cildañez, en el bajo Flores, y allí charlaron unos minutos con unos 120 pibes y se sacaron fotos con ellos y con Horacio Rodríguez Larreta, Jefe de Gabinete del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Más tarde partieron al Buenos Aires para desarrollar una clínica.
Ya en el estadio las esperaba Paula Ormaechea, número 1 de Argentina y fanática de las Williams. Cuando se encontraron charlaron un rato y la sunchalense colaboró en los 40 minutos que duró la actividad. Hubo unos 250 chicos de barrios carenciados, de la Fundación Baccigalupo y de la academia de José Luis Clerc, quien también dijo presente en el polvo de ladrillo y más tarde, con saco pese al intenso calor, fue el encargado de charlar con ellas en la previa de la exhibición.
Vestidas con calzas y remera pelotearon con los chicos (incluso hasta bailaron al ritmo de la música ambiente) y se sacaron cientos de fotos.
Pero lo que más impactó a Serena fue haber jugado con chicos ciegos. Quedó sorprendida y lo describió en su Twitter más tarde.
“Hice algo que nunca antes. Jugué con chicos ciegos. La pelota hacía ruido, ellos escuchaban y le pegaban”, comenzó. Luego continuó con “fue una de las experiencias más importantes que tuve. El tenis abre puertas a diferentes personas y a distintas cosas”. Y cerró para sus más de 4 millones de seguidores con “estos chicos me enseñaron una lección importante: cualquier cosa es posible”. Los chicos eran de la Academia Clerc que sigue los pasos de Tenis para Ciegos Argentina de Eduardo Raffetto, precursor en nuestro país de esa actividad.
Tras el partido amistoso la familia Williams entera y sus colaboradores -estuvieron sentados en el palco oficial- se fueron directamente hacia el aeropuerto de Ezeiza con destino a Miami para disfrutar de unas vacaciones. Se terminaba un día y medio a pura intensidad.

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