Por: Alejandro Borensztein.Un extenso cable dirigido al Pentágono y publicado por WikiLeaks, transcribe el diario de viaje de un bigote peronista por el interior de Macri, confirmando un fallido atentado contra el jefe de Gobierno.
Absurdo, pero cierto . A continuación, el texto secreto.
Día 1. Tandil.
Soy un bigote peronista. Aquí estoy, semipegado entre la boca y la nariz de este maldito gorila, en plena fiesta, rodeado de oligarcas, y listo para la misión más importante de mi vida: terminar con Mauricio Macri de una buena vez . Las posibilidades que tengo de sobrevivir son mínimas. Pero estoy dispuesto a dar la vida por la causa popular. El plan es despegarme, arrojarme en vuelo suicida hacia la boca del enemigo, atravesarme en su garganta y ahogarlo . Para eso estoy entrenado, como buen bigote militante. Ya lo dijo Martín García, el nuevo director de Télam: “No queremos periodistas, queremos militantes”. Es verdad. Basta de bigotes independientes como el de Strassera o Caparrós, volvamos a los bigotes militantes como el de Moreno, o su majestad, el rey del bigote peronista que habita allá arriba, imponente, en la misteriosa inmensidad subnasal del Compañero Aníbal . Debo concentrarme. Se acerca el momento. En cuanto Macri diga “¡¡Ohh, yeaaah!!” y abra la boca, me lanzo. ¡Ahora! ¡Kamikaze pejotista en caída libre! ¡Viva la Santa Federación, mueran los salvajes unitarios de la Capital!! ¡¡Viva la Patria!! ¡Viva Perón! ¡Viva Orlando Barone!! ¡¡Si Evita viviera sería Montonera y si Timerman tuviera pelo sería bigote !!! ¡Liberación o muerte carajooooo!! (Funde a negro).
Día 2. Hotel.
Oscuridad. Sobreviví. Ya no se escucha música. Se ve que la fiesta terminó. ¿Dónde estoy? Por la baranda a champagne, estoy en el estómago del maldito burgués , pero está en posición horizontal. ¿Vivo o muerto? ¡Oh no! Se mueve. Fracasé. Está vivo. Debe estar durmiendo. Es mi oportunidad de escapar. Ahora se mueve mucho. Aumenta el oleaje en este estómago. Escucho jadeos. Lo único que me faltaba ¡Está consumando el matrimonio! Qué sensación rara. Es como chichar con la matraca de otro. Oh Dios, este tipo está que arde. Caen pastillas desde el esófago. Bueno, por lo menos si se droga, me voy a divertir un poco. Si encontrara una Creamfields cerca, sería perfecto. Me parece que me equivoqué. No es éxtasis. ¡Es viagra! Mirameló al líder del PRO . ¿Quién lo hubiera dicho? Se ve que no quiere correr riesgos. Uy, ahí cae otra pastilla. ¡Está como loco! Es un granizo, pero de pastillas. Un diluvio. ¡ Ojala se te inunde todo el arroyo Maldonado, maldito bostero! Debo mantenerme a flote. Acá hay de todo. Champagne francés, caviar ruso, arenques del Báltico. Es como volver al uno a uno. A lo lejos, veo una rodaja de salame de Tandil . Nado. Me aferro a ella. Al final, siempre te salva la industria nacional. Si no fuera por Duhalde y Lavagna ya me hubiera ahogado (igual que el kirchnerismo) . Veo algo gigante que se acerca. ¿Será una lancha de la Prefectura? ¿Un gomón? ¿Scioli? Me equivoco. Es un celular. Obvio, se lo tragó porque deben estar los números del Fino . Debo llevarme esta prueba. ¿Cómo salgo de acá? Miro para arriba. Miro para abajo. Sólo tengo dos opciones y no se cuál de las dos es peor. De pronto siento que algo me succiona. Oh, no! Voy camino al hígado. Que Dios me ayude. (Funde a negro).
Día 3. Avión.
Estoy en plena zona hepática. Justo hoy no traje mi Swiss Army Victorinox, si no, le hacía una carnicería. Esto es como un subterráneo oscuro, de esos que prometió y no pudo inaugurar, entre otras razones, porque los kirchneristas le trabamos todos los créditos, je, je. Escucho música. Macri está cantando “Yesterday”.
¡Alguien que lo mate, por favor! Me siento como si estuviera en la Caverna de Liverpool. Trato de distraerme. Veo pintadas en las paredes del hígado: “De Narváez traidor” . “Macri al gobierno, Durán Barba al poder”. Una correntada me arrastra hacia la zona biliar. Ahora estoy en el riñon del cipayaje nacional, literalmente. Creo que se acerca el final. Por lo menos, es una forma original de morir: metabolizado y transformado en orín.
Nacional y popular, pero orín al fin . No importa. Volveré y seré meada. De pronto encuentro dos piedritas redondas. Son dos cálculos. Debe ser por la mala sangre que se hizo la semana pasada con la derrota de Boca en el Monumental. Los alcanzo. Me engancho uno en cada punta de mi cuerpo, como rueditas. Busco una salida. Ahora soy una especie de bicibigote lanzado a toda velocidad por los intestinos. Hay mil curvas. Es como una interminable montaña rusa. Hay un tránsito tremendo.
Lástima que acá no hay bicisenda . Con todas las que hizo, ¿qué le costaba una más? Veo el final del túnel. ¡Allá voy mi General! ¡Muero contento! ¡Me reemplaza una nueva militancia revolucionaria : Florencia Peña, Del Boca, Luppi, Arteche y la puta que te parió!! (Funde a marroncito).
Día 4. Mar.
Estoy flotando en el mar. Veo palmeras. Debe ser el Caribe. Si fuera Venezuela, me reportaría al Compañero Chávez . Nado hacia la orilla. Me equivoco. Es la playa de un hotel cinco estrellas. Maldito millonario. Debo escapar. Soy un prisionero demasiado apetecible para el imperialismo. Conozco todo lo que se habla en el kirchnerismo.
Entre bigotes no hay secretos . Sabemos todo lo que dicen, porque todos usan bigotes: Aníbal Fernández, De Vido, Moreno, Alberto Fernández, Taiana, Rossi, Filmus, Bielsa, Ginés, Jaime, Tomada.
¡Hasta Moyano ahora se dejó el tegobi! Se ve que si no tenés bigotes, el kirchnerismo no te acepta. Son todos socios del Club Social Bigote y Falso Progresismo. ¿Y si le pido a AeroJaime que me mande a rescatar con el avión? ¿O con el yate? ¿O con el tren bala? Mejor no. La verdad, estoy agotado. Veo una linda reposera debajo de un cocotero.
Mejor me quedo descansando en esta bacanal . Estos millonarios no son ningunos boludos. La pasan fenómeno. Me tiro al sol. Me duele todo el cuerpo. Voy a escribir esta historia. Fue una semana muy dura. Nada mejor que un poco de humor para mitigar tanto dolor.




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