Weretilneck: Hay que tener una mirada anticipada”

El intendente de Cipolletti y pre candidato a gobernador, habló sobre la problemática de acceso a la tierra y la vivienda que atraviesan las distintas ciudades de la provincia.
Cipolletti.- Alberto Weretilneck dialogó con la prensa, en esta oportunidad el intendente de Cipolletti y pre candidato a gobernador se refirió a la problemática de acceso a la tierra y la vivienda que atraviesan las distintas ciudades de la provincia.

En lo que va del año Weretilneck ha brindado conferencias sobre esta temática en el Congreso de la Nación y en la ciudad de Bariloche.

¿Cómo se podría explicar que un país como la Argentina, con una densidad de habitantes por m² pequeña, con grandes extensiones de terrenos sin explotación productiva o turística, tenga los problemas que tiene?

Alberto Weretilneck: La respuesta es esencialmente una, es que el acceso al suelo, hoy, tiene que ver más con las leyes del mercado, con la ley de oferta y demanda, y tiene que ver mucho más con la propiedad de la tierra que con la cantidad de tierras que tenemos. Y cuando los bienes de la comunidad como la tierra, o cualquier otro bien, está sujeto a las reglas del mercado, a la ley de la oferta y la demanda y a la propiedad, como se conoce en el capitalismo la propiedad, la consecuencia es una sola: acceden a la tierra aquellos que tienen dinero, aquellos que pueden pagar.

Problemas tan serios como este, necesitan de grandes soluciones y, las grandes soluciones, surgen de los grandes debates y del gran intercambio de opiniones.

El problema de acceso a la tierra y a la vivienda, por tratarse esencialmente de un problema humano o de desarrollo humano, es un problema que para llegar con la solución en el momento que se necesita llegar, uno desde la organización de la sociedad y desde el Estado tiene que tener una mirada anticipada. La mayoría de los problemas que tiene que ver con la gente, con el desarrollo humano, son problemas que estallan una década, o una década y media, después del momento en el cual se generó.

¿Qué significa esto?

A.W: Que nosotros habitamos en ciudades calificadas como ciudades jóvenes. Uno en el mundo tiene ciudades jóvenes y ciudades, cariñosamente hablando, de viejos. En gran parte de Europa o por qué no también de Latinoamérica, las ciudades son de gente adulta. Gran parte de la pampa húmeda, Buenos Aires, Santa Fe, es gente adulta. Nosotros en Río Negro, somos ciudades de gente joven.

Y ¿qué exigen, qué demandan, las ciudades de gente joven?

A.W: Esencialmente dos cosas claras: empleo y lugar donde vivir. Porque la gente joven, por una cuestión absolutamente natural y que se da, necesita su lugar para vivir. Primero tenemos la niñez, luego tenemos la adolescencia, el matrimonio y tenemos el lugar donde vivir. Por eso cuando uno insiste en cómo hay que mirar las ciudades hacia el futuro, las ciudades hay que mirarlas hacia el futuro de acuerdo a que población tienen y esto nos está marcando el desafío que tenemos hoy en Río Negro si nosotros no queremos estar dentro de 15 años o dentro de 10 años discutiendo lo que hoy es una preocupación, como es el acceso a la tierra y la vivienda.

¿Cómo es el caso de la ciudad de Cipolletti?

A.W: Miles y miles de habitantes de jóvenes, no podían acceder a la tierra, no había manera. Tenemos una ciudad hermosa, con servicios, barata, en funcionamiento, con 7,7 m² de espacios verdes por habitante, cuando la OMS, la Organización Mundial de la Salud recomienda 10 m², es decir, inclusive ya arriba del promedio, mejor que Córdoba en espacios verdes, es decir, todo muy bien. Ahora, ni los trabajadores, ni los desocupados, ni los desempleados podían acceder a la tierra. Con lo cual, ¿qué iba a pasar? El modelo urbanístico de hacía 30 años se iba a caer. Porque si la desesperación de no poder acceder a la tierra iba a llevar a que la gente iba a resolver su problema de habitabilidad de cualquier manera, con lo cual la pregunta era: ¿De qué sirvió planificar la ciudad con 30, 40 años, si después el desorden, la carencia de planificación, el sálvese quien pueda iba a traer todo eso? Y después surgió esta idea: lo que se llamó el Distrito Vecinal Noreste, un proyecto de urbanización y organización comunitaria. Esta fue la respuesta posible desde nuestro Municipio para atender una demanda cada día más importante.

Para la creación del Distrito Vecinal se procedió a la expropiación de 150 hectáreas ubicadas en el sector noreste, de menor calidad agrológica, pero que además tenía otras ventajas: cercanía a la planta urbana; buenas comunicaciones y está en la franja de seguridad ante emergencias hídricas.

Hoy, 1900 familias son propietarias de sus terrenos a un costo promedio de 6.000 pesos.

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