Weretilneck, "indignado" por la política radical

El candidato a vicegobernador por el Frente para la Victoria fustigó decisiones que hacen al futuro de la provincia.
El intendente y candidato a vicegobernador por el Frente para la Victoria, Alberto Weretilneck, se manifestó "indignado" por la actual situación provincial. Así lo hizo público a través de un extenso texto que lleva su firma, donde la palabra indignación, muy en boga por los acontecimientos en España y otros países de Europa, aparece con frecuencia, en procura de que quede en claro cuál es su estado de ánimo, como político y como persona.

En el documento, se lee que hoy "el asombro deja paso a la indignación. A menos de seis meses de culminar su mandato, un gobierno en retirada y sin proyectos, que en estos ocho años nunca se caracterizó por el ritmo de gestión, avanza a paso firme en su intento por firmar convenios que comprometerán recursos por los próximos 20 años. Dejando hipotecado el futuro de Río Negro por una burda maniobra electoral"

"Nos indignan las condiciones en que dejan a la provincia, estableciendo compromisos por parte de la provincia sin contrapartida cierta. Ese es el camino que llevan la declamada inversión de empresas chinas en el valle del IDEVI y la renegociación de los contratos petroleros. Acuerdos que atan de pies y manos a los próximos gobiernos, sólo por un capricho, por una visión estrecha de corto plazo", expresa el jefe comunal.

Sostiene que desde su fuerza política"no nos oponemos a las inversiones privadas y a la participación del capital extranjero. En el Frente para la Victoria entendemos que pueden ser dos factores muy importantes a la hora de dinamizar la economía. Pero en un marco de control, de respeto por los intereses de los rionegrinos, e involucrados en un proyecto integral de provincia. Tres aspectos que este radicalismo siempre desconoció".

Frontera verde

Afirma que "Río Negro puede desarrollarse como una provincia agroindustrial. En primer lugar, tenemos que poner en marcha una nueva “frontera verde” y poner en valor los distintos valles cultivables: los valles del río Negro tienen un enorme potencial sin desarrollar y miles de hectáreas bajo riego abandonadas; el valle de Peñas Blancas y el del río Colorado medio todavía pueden dar más. Y a partir de un plan integrador, vinculado a las necesidades del mercado interno nacional y a las posibilidades de los mercados internacionales, desarrollar una agro-industria que incorpore valor agregado a la producción primaria".

Al contrario, "los acuerdos firmados por el gobierno de Río Negro apuntan a consolidar un modelo de “economía de enclave”: entrega 20.000 hectáreas que se dedicarán al monocultivo de la soja, sin pagar impuestos, sin compromisos de compre local ni mano de obra local, todo puesto para la exportación. Y para que quede claro: esta inversión de capitales extranjeros será de 50 dólares por hectárea por año".

Recuerda que "a cambio de eso, se entregan las tierras, se conceden exenciones impositivas, se da información sobre 234.000 hectáreas posibles de sistematizar, se anticipa un permiso para utilizar el puerto de San Antonio Este y la cesión de cinco hectáreas más, se entregan 3.000 hectáreas para un centro de investigación, se adelantan los estudios realizados por los técnicos provinciales para obtener energía en el río Negro. Todo por 50 dólares por año por hectárea. Cómo no indignarse ante esta barbaridad. Ah: el gobierno provincial también debe hacerse cargo de las oficinas de la empresa en Río Negro: edificio, mobiliario, transporte".

Condiciones leoninas

"Como no pensar que atrás del apuro por renegociar los contratos petroleros se esconden condiciones leoninas para el Estado provincial, cuando no se permite a los municipios productores una participación más activa en el control y evaluación de las propuestas", se interroga.

Indica que "mientras tanto, la política petrolera hace agua por todos lados: no hay inversión en exploración de nuevas reservas; no hay desarrollo de nuevas áreas ni incorporación de tecnología; la producción sigue cayendo en forma constante y en forma paralela, los ingresos por regalías e impuestos; no hay formas confiables de medición de la producción".

"La ausencia del Estado provincial en un área estratégica es el fruto de una concepción muy profunda en la actual gestión: el radicalismo no entiende que Río Negro es también un Estado productor de hidrocarburos. Y como no lo ve, como su pensamiento económico quedó anclado en las teorías de los ’90, es incapaz de promover estrategias de intervención que permitan una mejor recuperación de la renta petrolera", se enfatiza.

Para Weretilneck, "el resultado es elocuente: lo marca la crisis de Catriel, la única ciudad petrolera que hoy padece desocupación y la falta de una infraestructura adecuada para su desarrollo. Lo vemos en la falta de inversiones. Y en la ausencia de trabajadores rionegrinos en las empresas del sector".

Entrega irresponsable

El candidato afirma que "el gobierno provincial le haría un gran favor a todos los rionegrinos si dejara de actuar caprichosamente y pensando sólo en el beneficio sectorial de unos pocos. Estos apresuramientos, la falta de planificación, el avance en la entrega irresponsable del patrimonio de los rionegrinos, comprometerán negativamente a los futuros gobiernos y a las posibilidades de los más de 600.000 rionegrinos que todavía sueñan con construir un futuro mejor. Que esperan que las inversiones lleguen para generar trabajo".

En conclusión, Weretilneck señal que "estamos indignados, pero también esperanzados. El radicalismo debe darse cuenta de que está al final de un ciclo. Estamos convencidos de que podremos abrir nuevos espacios y lograr que Río Negro vuelva a ponerse de pie".

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