El Gobierno apuntó a las cinco maestras que denunciaron amenazas de padres en la Escuela 201 y afirmó que el Estado no las abandonó.
El gobernador remarcó que existen hechos de violencia en toda la sociedad y que la escuela es el lugar donde se manifiesta con mayor énfasis y el Estado trabaja para erradicarlo pero en el caso particular de la escuela del barrio Lera consideró que era "extraño e inaudito" el accionar de las docentes que tomaron licencia y denunciaron a los funcionarios.
"Hechos lamentables con rasgos violentos se producen en nuestras 800 escuelas provinciales; sin embargo, la gran mayoría de los trabajadores de la educación están allí, en el aula, para resolver y enfrentar situaciones de este tipo", dijo Weretilneck en coincidencia con expresiones públicas del ministro Marcelo Mango.
Agregó que "la responsabilidad inherente de los docentes, por su tarea específica, es estar al frente del aula y acompañar a los niños y las niñas en su aprendizaje diario" y remarcó que "la solución no es dejar sin clases a los estudiantes, y mucho menos con licencias psiquiátricas falsas para sostener una postura inconcebible".
El mandatario señaló que se estigmatizó al alumno, hijo de los padres denunciados por hechos violentos contra las docentes, y que la escuela "no puede dar la espalda a la realidad" pero tampoco afrontar la situación en soledad sino con otras instituciones.
Remarcó Weretilneck que su gobierno "nunca abandonó a los docentes" ya que el ministro y funcionarios de la cartera educativa "estuvieron acompañando la situación desde un comienzo" y se detalló la intervención en el caso hasta la llegada de docentes suplentes provenientes de otras localidades para retomar el normal dictado de clases a los alumnos de séptimo grado.

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