Dijo que no renunciará, pese a las presiones del secretario general de su propio partido, Matteo Renzi; hoy se reunirá el PD para decidir si le retira el apoyo al premier
En un clima de tensión, Letta y Renzi, del Partido Demócrata (PD, izquierda), se reunieron ayer durante una hora para intentar acercar posiciones, pero casi no hubo avances.
La jornada de hoy será clave, ya que los 140 líderes del PD se reunirán para decidir si siguen apoyando al primer ministro o si le retiran la confianza para precipitar su caída.
Por su parte, Letta, que se rehúsa a dejar el gobierno, intentó atajar los rumores de renuncia con el plan de gobierno Compromiso Italia 2014, que presentó ayer, y que está centrado en la recuperación económica del país.
Luego de presentar el plan, Letta desafió a Renzi. "Si alguno quiere ocupar mi puesto, que lo diga", dijo el premier. Renzi no habló públicamente al respecto.
La relación entre ambos dirigentes siempre fue tensa, pero empeoró cuando el ascendente alcalde de Florencia, de 39 años, asumió la jefatura del PD, en diciembre pasado.
Desde entonces, Renzi, que tiene la mirada puesta en el cargo de primer ministro, se esforzó por transmitir que el gobierno de Letta era inoperante a la hora de estimular la economía italiana, que busca superar el estancamiento e impulsar una serie de reformas clave para el país.
La presión se redobló en los últimos días y los analistas ya vislumbran tres escenarios posibles. En primer lugar, que haya una gran reestructuración del Ejecutivo y Letta continúe a cargo como premier. Como segunda opción, que Renzi reemplace a Letta, como sucedió en 1998 con Massimo D'Alema y Romano Prodi. O, finalmente, que haya una nueva convocatoria a elecciones.
Esta opción, sin embargo, fue rechazada anteayer por el presidente Giorgio Napolitano, que es quien tiene potestad para disolver el Parlamento y convocar a elecciones. "No digamos tonterías", dijo el mandatario sobre el tema.
También se habla en Italia de una reforma electoral. En las últimas semanas, Renzi viene preparando el terreno con el diseño de una nueva ley, que consensuó con el ex primer ministro Silvio Berlusconi, para favorecer el bipartidismo y facilitar la gobernabilidad de un país acostumbrado a constantes campañas y elecciones.
Pese a que para hoy se prevé un día clave en la situación política del país, Letta -con la seriedad que lo caracteriza- dijo ayer que "mañana [por hoy] será otro día más", y que prefería esperar a ver lo que su propio partido le depara.
"Las renuncias no se producen por habladurías o por estrategias de palacio", dijo el primer ministro, en referencia a las versiones que vaticinan su dimisión.
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