"¿De qué se lo acusa?", dijo ante sus colaboradores. Para la Presidenta, Alberto F. "se hace daño".
Hubo sí una firme defensa de Guillermo de Moreno en tono de autoafirmación del mandato presidencial. "De qué se lo acusa? ¿de los modos?" repreguntó Cristina ante funcionarios que le evacuaban inquietudes de la prensa, como las intervenciones morenitas en el control de precios. "La función de Moreno es la de administrar el comercio interior", se le escuchó decir al cerrar el punto. También hubo sentencias para su ex amigo Alberto Fernández, quien denuncia que le pinchan el teléfono: "Cinco años y medio como jefe de Gabinete, relator y defensor de medidas oficiales, y no solamente, porque compartimos la vida, sólo pueden hacerle daño a él y no al Gobierno", le dijo la Presidenta a sus asesores en medio de un silencio sepulcral, casi escénico.
Cristina llegó ayer a la madrugada. Y pese a que hasta se fotografió con los periodistas a bordo del Tango 01, guardó como secreto de Estado su decisión de suspender el ajuste del gas y electricidad.
Sus funcionarios apenas pudieron ahondar en detalles de su reunión con Chávez ¿de dos horas a puertas cerradas¿ con quien limó diferencias mantenidas en la reunión de Unasur, del lunes, cuando ella y Lula da Silva le bajaron el tono ¿aunque no el contenido¿ a las acusaciones del venezolano contra Washington y Bogotá, por las bases militares que EE.UU. operará en Colombia. También se escuchó a Cristina comentar las gestiones de Techint para volver a vender tubos en Venezuela, tras los jugosos arreglos que hizo con Chávez para que se le pague la indemnización por Sidor. "No han depositado ni un sólo peso de esos pagos en Argentina", se quejó como otras veces. Los ministros de Cristina contaron que las otras tres empresas también estatizadas por Chávez y en las que participaba la multinacional se encuentran en negociaciones con un esquema similar al de Sidor.




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