Utilizarían los celulares para verificar a qué lista votan los electores dentro del cuarto oscuro.
El pequeño tamaño de los teléfonos posibilitaría su fácil manipulación, se asegura en ámbitos partidarios donde el tema gana preocupación por las implicancias que traen aparejadas estas tecnologías como elementos capaces de vulnerar el carácter secreto del sufragio.
Se especula, por otro lado, que a las autoridades de mesa les resultaría imposible prohibir a los ciudadanos que concurran con sus celulares.
Para evitar que el sufragante “cautivo” cambie su voto, agregan, se le exigiría empezar a filmar desde el momento en que entra hasta que deposita la boleta en la urna. De esta manera, los partidos podrían controlar a qué candidato van los votos de sus clientes y así direccionar las elecciones.
El “votocam” podría pasar a la historia la vieja práctica conocida con el nombre de “voto cadena”, que durante muchos años permitió vulnerar el secreto del voto, requisito sine qua non de la democracia.
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