Hablar del voto a los 16 años desde una perspectiva psicológica, como una cuestión estrictamente individual, es enfocar el tema de manera errónea.
En sintonía con la norma nacional (Ley 26774), la Legislatura rionegrina aprobó un Proyecto de Ley a través del cual se amplía la base electoral, instituyendo el voto de carácter voluntario de personas de ambos sexos. A pesar de haber sido aprobada no deja de generar debates y opiniones encontradas.
Los opositores apuntan a la inmadurez de los jóvenes. Además, acusan una supuesta estrategia del Gobierno Nacional para aumentar la cantidad de legisladores en las próximas elecciones y fogonear una eventual reforma constitucional para habilitar un tercer mandato de Cristina Kirchner.
Los delirios y malas especulaciones políticas no paran de crecer y la capacidad de imaginación y persecución es realmente admirable.
Cabe aclarar que el universo de jóvenes en todo el país entre los 16 y los 18 años es de un millón y medio, de los cuales, seguramente, no votarán todos, y muchos menos su primera vez y aún hay que tener en cuenta que no todos votarán al mismo candidato; esto lo aclaro para intentar reducir el pánico que genera una supuesta masa inconmensurable, acrítica y fácilmente manipulable que se sostiene mutuamente con el kirchnerismo.
Me gustaría ilustrar el sentido de lo anteriormente mencionado con titulares de algunos diarios nacionales con fecha cercana a la aprobación de la Ley Nacional que habilita el sufragio a partir de los 16 años.
“Voto a los 16: el riesgo de transformar las aulas en un mercado electoral” 11-9-2012, Clarín
“Los chicos de 16, entre la falta de formación y el deseo de participar” 7-9- 2012, La Nación
“Voto a los 16 y trampas electorales”, 15-9-12, Perfil
“Voto a los 16: el oficialismo asegura que los jóvenes están “psicológicamente preparados”, 5-9-2012, La Nueva Provincia
“Votar a los 16, una maniobra utilitarista”, 6-10-12, Clarín
“La ley del voto joven calificado”, 31-10-2012, sitio oficial de TN
“Votar a los 16: nuevo derecho o maniobra distractiva” 19-9-12, Clarín
Los jóvenes suelen ser un blanco recurrente. Pero lejos de entender la comunicación como una recepción pasiva en un modelo mecánico y unidireccional, cabe la necesidad de concientizar las operaciones, la instalación de temas en la agenda y la estigmatizaciones que producen los medios masivos.
Otro de los ejemplos se puede palpar en la indignación mediática y en gran parte de los formadores de opinión, enfurecidos por la utilización de las pecheras de los militantes de la Cámpora que, con la responsabilidad, constancia y voluntad -propia de la juventud- trabajaron junto a los damnificados por las inundaciones en La Plata. Es llamativo que se critique a quienes recorrieron barrios, escuelas, calles, clubes, poniendo el cuerpo y el alma para ayudar a los inundados. Parece ser justamente eso lo que irrita: la visualización y la profundización de la militancia y del trabajo colectivo.
El problema central radica en la comprobación empírica y real de que hay un cambio en la cultura de la información, donde los jóvenes conocen y contribuyen para la construcción su presente y su futuro; estamos rodeados de adolescentes que viven sus ideas con más fuerza y claridad que las generaciones anteriores.
Esta revolución implementada en los procesos de participación/comunicación son consecuencia de una Década Ganada gracias a las políticas implementadas por el kirchnerismo, que han sabido fomentar un espacio para los jóvenes, incentivado y estimulando su contribución a un modelo de país más equitativo e igualitario, logrando que sean ellos mismos los portavoces de un cambio de paradigma.
La ampliación del derecho al voto de entre 16 y 18 años revela además una actitud innovadora sobre la sociedad, y esa capacidad transformadora e inclusiva ha sido la mayor virtud del kirchnerismo y la que le permitió a Néstor Kirchner ampliar su escaso y complejo escenario de electores con el que había llegado a la presidencia.
Hoy en día los jóvenes piensan un modelo de Nación, de Estado, de economía, de políticas sociales, y muestran un fuerte interés por cambiar las cuestiones más inmediatas que los afectan, afianzando y fortaleciendo su protagonismo en las decisiones públicas.
Ya son parte de este proyecto político y se involucran, militando desde varias organizaciones populares con profundas convicciones, con la certeza que desde el compromiso y la solidaridad se alcanza la Justicia Social. Es imposible negarles la participación en las urnas, los jóvenes ya están participando.
Susana Dieguez
Dip. Frente para la Victoria


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