El Cuerpo de Socorristas de la entidad centenaria está entrenado para salvaguardar la vida de las personas en espectáculos o encuentros masivos pero, también, para accionar en la cotidianeidad de los barrios con sus derechos vulnerados. Así, combinan la actuación en emergencias con la contención social. Abren la convocatoria para sumar colaboradores.
Los miembros del colectivo llegaron a la sede de Adrogué de la institución internacional a partir del curso de cuatro meses que enseña cómo realizar las maniobras para salvar a una persona en una emergencia. Entre los hacedores hay docentes, panaderos, estudiantes de medicina y camilleros, entre otras profesiones. “Me movilizó dejar de ser espectador de algunas situaciones que se ven en la televisión y empezar a ayudar”, relató ante LA TERCERA Cristian Franceschino, un educador que consideró que debía estar preparado para actuar frente a urgencias en el aula y terminó por abocarse de lleno a la propuesta.
La tarea de la red tiene dos pilares. Por un lado, el sanitario, que ampara a los sujetos y las sujetas frente a una situación de crisis, en la que pueden medir los signos vitales del afectado, aplicar procedimientos de resucitación o trasladar heridos. Por otro, se encuentra la acción cotidiana, que va desde prácticas de Apoyo Psicosocial (APS, en la jerga) hasta actividades recreativas para los niños de entidades de bien público o recolección juguetes para hospitales. Hasta organizaron charlas para pequeños de jardines de infantes, con la auditoría de Laura Lazarte, parte de la brigada y maestra de nivel inicial.
-¿Qué características tiene la organización en su trabajo en espectáculos o encuentros masivos?
-María Celeste Castro Quinteiro: Está directamente relacionado a nuestro rol de socorristas. Llevamos botiquines, tablas para inmovilizar, collares. Somos un nexo entre la persona y la ambulancia, que a veces no tiene acceso al campo, donde está la gente.
-Cristian Monje: Se articula con el 107, porque no contamos con móviles.
-¿En qué se diferencia de su intervención en acciones comunitarias?
-Monje: En esos casos, lo que hacemos es difundir, dar información acerca de cómo prevenir accidentes domésticos. Por ejemplo, decimos que si alguien se quema no se ponga aceite o barro, que es una creencia cultural. Tratamos de revertirlo con explicaciones científicas.
-Franceschino: La prevención es lo que hace falta. Al dar charlas hay tanto reconocimiento que te gratifica hacerlo. Siempre tratamos de dejar un botiquín equipado para que tengan los elementos para que, si lo necesitan, realicen primeros auxilios.
-Nicolás Baigorri: Es importante aclarar que para ser voluntario no es requisito hacer el curso. También se puede colaborar en otras acciones, como la campaña de juntar juguetes para regalar al hospital (de Adrogué, Lucio) Meléndez y el (de Rafael Calzada, Arturo) Oñativia.
Recambio generacional
En la cabecera distrital, cada vez que alguien pregunta por Pasaje Las Delicias, la primera referencia que citan los lugareños es el edificio de la Cruz Roja para ubicar en el mapa al visitante. Es que lleva decenas de años al cuidado de la salud. Sin embargo, su acumulación de experiencia no es una barrera para incorporar a las nuevas generaciones que, en cambio, son el objetivo a conquistar.
“Cuando llegamos a la Comisión, había voluntarios que estaban hacía 30 o 40 años. Estar tanto tiempo en un lugar te va aburguesando, ves pasar las cosas y las dejás. Por eso hay que traer sangre joven que continúe con todo esto”, enfatizó Manuel Calvo, vocal del consejo de dirección. Atraer a los más chicos e invitarlos a quedarse es la clave para persistir y fomentar la “convivencia” entre grupos etáreos.
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La Cruz Roja dicta las carreras de Enfermería, Instrumentación Quirúrgica y Radiología, más los cursos de Electrocardiograma y Primeros Auxilios. También tiene disponible un vacunatorio abierto al público. Los interesados pueden llamar al 4294-0078 o acercarse a Las Delicias 1112 de lunes a viernes de 8 a 16 y los sábados de 8 a 12.
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