Las viviendas de la vergüenza

Las viviendas de la vergüenza
* En septiembre se cumplirá el tercer aniversario del freno total de la obra. Son 200 casas a medio terminar, que siguen deteriorándose día a día, mientras más de 500 familias siguen esperando. * La comuna pidió a la Nación que, si no tiene fondos, al menos le permita disponer de las construcciones para terminarlas con fondos aportados por los futuros propietarios, pero no hay respuestas.
Desde la subsecretaría de Viviendas de la Nación sólo ha surgido una respuesta en los casi tres años que lleva parada la obra de 200 casas en Coronel Pringles: silencio. Silencio disfrazado del clásico "veremos qué podemos hacer", silencio con desidia o silencio acompañando por la ausencia del funcionario responsable. Siempre silencio. Monocorde y absoluto silencio, mientras las construcciones se van cayendo a pedazos, y más de 500 familias sin techo propio miran cómo, día a día, se esfuman sus ilusiones.

El distrito de Coronel Pringles está pegado al de Coronel Suárez, pero no por eso comparte su suerte. En este último, desde que el kirchnerismo está en el poder, se construyeron unas 1.300 casas a través del Plan Federal. Pringles, en cambio, ni siquiera ingresó a la primera etapa del programa, y apenas pudo conseguir unos 200 cupos en la segunda parte. Desde el vamos, el caso de Pringles puso en dudas el concepto de equidad que tanto se usa hoy en día.

En la licitación de la obra, en el año 2007, el distrito tampoco tuvo mucha suerte: le tocó una empresa de Pergamino, Lavitola y Berniell Construcciones, con escasa capacidad para soportar los atrasos en los pagos por parte de la Nación, y mucho menos para lograr que la cartera que conduce Julio De Vido actualizara los valores de la obra, pese a que esta comenzó dos meses después de la licitación.

El resultado era cantado: en septiembre de 2010 la firma dijo basta, dejó en la calle a decenas de trabajadores pringlenses y puso en punto muerto la ejecución de 180 casas en la ciudad cabecera y otras 20 en Indio Rico.

"La empresa fue sincera: no pudo soportar las moras en los pagos. Les planteamos que necesitábamos que siguieran, pero nos dijeron que no tenían cómo", refirió el secretario de Planeamiento, Obras y Servicios Públicos pringlense, arquitecto Martín Beber.

El avance general de la obra, en ese momento, era del 47,5%, pero ninguna casa estaba terminada. Es que Pringles también tuvo la mala suerte de que, al ejecutar la obra, la constructora no trabajó por módulos, sino en todos los barrios a la vez. De no haber sido así, hoy quizá podría tener 60, 80 o hasta 100 casas terminadas, lo que para muchas familias sería mejor que tener 200 proyectos en marcha.

Pringles tampoco tuvo suerte con lo que vino luego de que la constructora abandonó la obra. Primero, porque debió rescindir el contrato, lo que llevó nada menos que 13 meses de fatigosos trámites (lo logró en noviembre de 2011).

Y, en segundo lugar, porque comenzó un raid de gestiones en oficinas nacionales que hasta ahora no llegó a nada.

"En enero de 2012 pedimos culminar las casas por administración municipal, y en abril de ese año hicimos otro pedido formal. El año pasado fui, como mínimo, una vez por mes a la secretaría de Viviendas de la Nación, pero la respuesta fue siempre la misma: nada", reveló Beber.

Ignorados.

--¿Ante quiénes han hecho gestiones, Beber?

--Pedimos hablar con todos, pero nunca nos atendieron las autoridades de la secretaría de Viviendas, y mucho menos (Julio) De Vido. Siempre nos han atendido funcionarios sin posibilidad alguna de darnos una respuesta concreta.

--¿Y qué les dicen?

--Nos prometen que van a evaluar el caso. Es decir, nunca hubo una respuesta negativa. Lo que hay es silencio, ignorancia.

-- ¿Ustedes, en definitiva, lo único que piden es que se ajusten los precios de la obra y que comience el desembolso, así pueden terminar las casas?

--Exacto.

--¿Cuánta plata se ha invertido en la obra hasta ahora?

--Entre 9 y 10 millones de pesos.

--¿Y cuánto hace falta para terminarlas?

--A fines del año pasado habíamos calculado unos 10 millones de pesos.

--No es una cifra muy elevada...

--No. Por la envergadura de la obra, es poco dinero.

-- El año pasado se mencionó que las cooperativas de trabajo que coordina el ministerio de Desarrollo Social de la Nación podrían hacerse cargo de terminar las casas. ¿Ese proyecto no prosperó?

--No, en absoluto.

-- ¿No se ha evaluado la posibilidad de pedirle a la Nación que libere la obra, para aunque sea poder entregar las casas como están y que los propios beneficiarios las vayan terminando con sus ahorros?

--Tuvimos la intención pero no podemos, porque el convenio Nación-Municipio actual no lo estipula. Si pudiéramos disponer de las casas, podríamos terminar algunas con un remanente de 1,3 millones de pesos que nos quedó (certificados de obra que la Nación giró pero que no se entregaron a la constructora) y quizá llegar a un acuerdo con los adjudicatarios por las restantes.

-- En esta situación, parece incluso que fue acertado no haber determinado un posible listado de adjudicatarios...

--Sin dudas. De otra forma, hoy tendríamos a 200 familias enojadas, frustradas, desilusionadas.

--¿Conoce algún caso similar a este?

--Bueno, casas del Plan Federal paradas hay en todo el país. Lo que pasa es que en muchos casos están a cargo de empresas que tienen otros contratos con el Estado, y pueden aguantar las moras en los pagos. No fue el caso de la constructora que nos tocó a nosotros.

--¿Cómo se soluciona esto?

--Que piensen en las familias de Pringles que no tienen casa y nos den la aprobación para seguir adelante con la obra. En un momento pedíamos financiamiento, pero ahora lo único que pedimos es que nos den la aprobación para disponer de las casas; así, las que podamos terminar las terminaremos, y al resto las entregaremos como estén. Es lo que nos pide la gente. "Entregámela así, que me sirve; yo la termino", me dijo el otro día un vecino.

--¿Qué piensa de todo esto?

--Que hay que terminar las casas, que es una obligación del Estado con la gente. Es una deuda que hay que pagar. Yo no sé si hay algo detrás de todo esto, si hay algún problema con el municipio o algún tema con el intendente (Carlos Oreste), pero en el medio están las casas y la gente.

--¿Y en lo personal?

--Es una situación que me entristece mucho.

30 mil pesos de gastos por mes

Semanas después de que la empresa constructora abandonara la obra del Plan Federal en Coronel Pringles, se produjeron los primeros hechos de vandalismo. De inmediato, se dispuso contratar personal de vigilancia para cada uno de los barrios de la ciudad cabecera.

"Los hechos de vandalismo no fueron graves, pero nos obligaron a contratar serenos para los tres barrios. La vigilancia se cumple las 24 horas, todos los días", confió Beber.

"Los serenos cumplen dos funciones: evitar el vandalismo, pero sobre todo la ocupación ilegal. No olvidemos que en Pringles hay una demanda mínima de viviendas de 500 unidades", añadió.

De esta forma, sólo en los sueldos de los serenos, el gasto mensual de cuidar las viviendas inconclusas ronda los 30 mil pesos.

El estado de cada barrio

* La Calera (53 viviendas): Se encuentra ejecutado en un 20%.

Las paredes de todas las casas están levantadas hasta el techo --en la mayoría de los casos sin revoque-- y se ejecutó el contrapiso/carpeta. Apenas hay dos construcciones con techo, y allí se observa la tirantería de madera muy deteriorada. En ninguno de los casos se colocaron aberturas, pero sí cañerías de desagües y cajas de luz.

En torno a las viviendas hay pastizales. Los escombros están acumulados en sectores específicos.

Hay signos de vandalismo en varias casas: se observan boquetes en las paredes de ladrillo cerámico, e incluso hay algunas tumbadas por completo.

* Ricardo Balbín (67 viviendas): Su avance ronda el 45%. Las casas están casi todas techadas, se ejecutó el contrapiso/carpeta y la mayor parte de las paredes está revocada, tanto en el interior como en el exterior (grueso y fino). Se han instalado cañerías de agua y desagüe, así como cajas y caños de luz, pero no las aberturas.

La carpintería de madera muestra signos de deterioro. En algunos casos puntuales se observan filtraciones de humedad. En espacios interiores se pueden ver inscripciones en las paredes, botellas rotas y excrementos de animales vagabundos, pero no daños graves causados por vandalismo. También hay pastizales en torno a las construcciones.

* Pérez Erro (60 viviendas): El nivel de avance es del 70%. Todas las casas cuentan con contrapiso/carpeta, revoques interiores y exteriores terminados, techos de tirantería de madera machihembrada con cobertura de chapa, y cañerías de servicios.

En algunas casas están amurados los marcos de las ventanas y de las puertas interiores y exteriores, mientras que en otras ya se han colocado las aberturas en su totalidad. Incluso, algunas viviendas cuentan con pisos y revestimientos cerámicos. Están casi listas para ser ocupadas.

* Indio Rico (20 viviendas): Su situación es similar al barrio La Calera, de Pringles, que registra un grado de avance del orden del 20%.

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