Viviam Perrone: “Si son culpables de cuatro muertes, entonces tienen que estar presos”

En su visita a la provincia, para dialogar con los Familiares de Víctimas de Accidentes de Tránsito (Faviatca), la presidenta de la Asociación Madres del Dolor dialogó con LA UNION e hizo una reflexión sobre la tragedia de la Alcaidía, donde cuatro menores perdieron la vida.
Al respecto, consideró que antes que las renuncias de funcionarios y jefes de la Policía, la mejor respuesta de las autoridades sería una investigación seria.

¿Qué pudo constatar sobre la tragedia ocurrida en la Alcaidía de Menores?

- Por un lado escuchaba que la gente decía: “Bueno, pero los cuatro menores habían estado involucrados en esto o aquello”. Pero si estuvieron involucrados en algún ilícito, uno como sociedad les tiene que enseñar a vivir otra vida, y no que en el día de hoy estén muertos. Ya sea si estaban presos por droga o por robo, como sociedad les tenemos que enseñar a vivir de otra forma.

¿Pudo observar alguna respuesta de las autoridades?

- No. La respuesta es una investigación seria, la respuesta es ver por qué se llegó a incendiar la Alcaidía, quién fue el responsable que no estaba ocupando su lugar y por qué estos menores estaban rodeados por tanta violencia. Por lo que entendí, ellos encendieron el fuego, ¿por qué? Porque alguien no los escuchó antes. Así que la verdad es que no, no vi ningún tipo de respuesta.

¿Qué opinión le merece la renuncia del subsecretario de Seguridad y de la cúpula policial?

- Muchas veces nos hablan de renuncias y sabemos que son trasladados. Muchas veces nos mienten a la sociedad diciendo que renunciaron, y quizás les consiguen trabajo en otros lugares. Queremos que la sociedad sepa dónde van a estar estas personas, y si son culpables, ellos deberían estar detenidos. Si son culpables de cuatro muertes, entonces tienen que estar presos, no libres trabajando en otro lugar.

¿Cómo deberían actuar las autoridades?

- Que haya renunciado la cúpula policial no lo veo como solución al problema. La solución es ver qué pasó realmente dentro de esa Alcaidía. Por eso nos parece importante que alguien siga adelante con esta investigación. Que se sepa qué les pasó a estos cuatro menores, unas renuncias no son una solución, es por ahora tapar un poco el problema y tratar de calmar en algún sentido la sociedad. Pero no soluciona absolutamente nada. Los cuatro menores ya están muertos.

Una de las juezas de Menores (Ilda Figueroa) tomó licencia...

- La jueza de Menores se tomó licencia en lugar de enfrentar el problema, de reunirse con los familiares de las víctimas.

Basada en su experiencia, ¿qué le recomienda a las familias de estos cuatro chicos para poder salir adelante?

- Lo que escuché es que hicieron marchas, y que en ellas hubo violencia. Yo sé que es difícil lo que voy a decir, porque el dolor hace que uno sienta mucha bronca, pero les diría que traten de calmarse y de golpear puertas para que se los escuche. Que no bajen los brazos, pero que sigan adelante en forma pacífica.

Desde Buenos Aires voy a hacer todo lo posible para ayudarlos, pero ellos tienen que seguir adelante, golpeando puertas, pidiendo explicaciones y tratando de llegar realmente a saber qué fue lo que ocurrió y quiénes son los responsables de la muerte de sus hijos.

¿Qué ayuda les brindará desde Buenos Aires?

- Me llegó un expediente con una gran cantidad de denuncias que ya tenía esa Alcaidía por falta de higiene, por inseguridad en el edificio, porque no funcionaban los matafuegos. Desde el 2007-2008 que se están haciendo estas denuncias. Las voy a presentar ante autoridades nacionales para que se indague quién fue el que no investigó, quién fue el que realmente no vio lo que estaba ocurriendo allí.

¿Ante quién realizará la presentación?

- Se lo voy a presentar al jefe de Gabinete (Aníbal Fernández), con quien tengo una audiencia la semana que viene, y también al ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación (Julio Alak). Vamos a presentar todo esto y a ver cómo los podemos ayudar. Porque la verdad es que ya tener la muerte de un ser querido es muchísimo, y encima sentir que a uno se le cierran las puertas, tener dudas, tener más preocupaciones no ayuda a poder seguir adelante.

Los últimos días trascendió que la Nación estaría evaluando intervenir el Poder Judicial de Catamarca, ¿qué opina de esta posibilidad?

- Habría que ver el porqué de la intervención. A veces se lanzan estos títulos que parecen muy importantes: “Renuncia de la cúpula policial”, “Intervención a la Justicia”. Pero uno se tiene que preguntar para qué va a servir esto. ¿Se verá realmente cómo actúa cada uno de los jueces? Sería importante. Ahora si es solamente intervenir para dar y título y nada más no sirve para nada.

La mejor forma de poder ver cómo funciona la Justicia es hablando con los familiares de víctimas, y no es tan complicado. Ellos son los que pueden decir cómo funcionan las fiscalías, qué es lo que se hace, cuánto tiempo se tarda en cada una de las causas, cuántas se resuelven cuántas se archivan, cuántas llegan a juicio. Intervenir el Poder Judicial sería el último paso.

¿Qué reflexión hace de su visita a Catamarca?

- El miércoles iba caminando por las calles y se me acercaron varias personas, me tomaron de la mano y me dijeron: “Señora por favor ayúdenos”. Así que en la gente sentí mucha necesidad y soledad.

Ojalá que desde acá podamos brindarles una respuesta. Y sé que en diciembre habrá un cambio de gobierno, y esperemos que el año que viene se pueda hacer algo para que la gente tenga un lugar donde ir y hacer preguntas, y realmente sentirse un poco más contenida, que es lo que vi que falta hoy en la provincia.

En pocas palabras

De 50 años, profesora de Lengua y Literatura Inglesa, la madre de Kevin Sedano (víctima de un accidente vial en 2002), se convirtió en la más perseverante investigadora de la muerte de su hijo. Su lucha la llevó a fundar la organización Madres del Dolor, al unirse con otras familias que habían sido víctimas del delito. Primero se reunían en la cocina de su casa o en la oficina de su marido, hasta que fundaron esa entidad para reclamar justicia.

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