Para los más pequeños, los que esperan que llegue el Día del Niño para tener un «chiche nuevo», el de ayer habrá sido un día normal, con el agregado de la emoción al despertarse y encontrarse con ese preciado juguete, que en algunos casos coincide con el encargado, y en otros no; pero juguete nuevo al fin.
Es que el Día del Niño se celebra en agosto (antes era el primer domingo, ahora es el tercero), y año por medio se celebran elecciones o en agosto (como en este caso con las primarias) o muy cerca (en octubre, como era antes de las PASO).
Y los años pares, los años sin elecciones, también ha habido festejos, todos de tipo político, organizados por el municipio o por las otras fuerzas políticas que piensan que contentando a los pequeños se puede ganar el voto de los padres.
Afortunadamente las elecciones fueron el domingo anterior, y este Día del Niño no se tiñó de política. El municipio organizó el llamado «Mes del Niño»; pero ayer no hubo nada, y salvo contadas instituciones privadas, las políticas no hicieron ninguna movida, al menos no la promocionaron.
Así las cosas, el parque «Las Acollaradas» quedó libre para que la gente concurriera con sus hijos a celebrarlo de la mejor manera, al aire libre, cerca de su casa y con un día espléndido, que acompañó de la mejor manera.
Hubo gente y pequeños en los lugares del parque que se imagine. En la plaza Jorge Newbery se apostaron quienes no querían encontrarse con la muchedumbre del corazón de «Las Acollaradas». Frente al ex Nacional también se apostaron varios; en el sector del Paseo de los Poetas y los Deportistas también hubo gente. Ni hablar en el predio lindante con el natatorio municipal, mucho auto y mucho chico jugando al fútbol.
Hubo mucha gente en los distintos sectores de parrillas, quizás no fueron a almorzar; pero sí las ocuparon luego para el mate y la merienda.
El centro histórico del parque, el lugar donde se encuentran los juegos, lució como pocas tardes, repleto de pequeños y sus padres, y también de adolescentes, que han hecho del parque su lugar de cada domingo para encontrarse con amigos.
Las canchitas ubicadas frente al hipódromo «Belarmino Tuya» también se vieron llenas. La gente volvió a decirle sí al parque, como el lugar preferido para pasar el domingo, un domingo de agosto distinto, el del Día del Niño, sin que la política se metiera para nada.
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