Santa Fe inauguró ayer un sistema de votación por boleta única, que contiene la foto y los nombres de todos los candidatos para un mismo cargo y se abre en un abanico de cinco categorías.
Entre los inconvenientes que tuvo en su primera experiencia el sistema, por la tarde, el Tribunal Electoral se vio obligado a autorizar a las autoridades de mesa la apertura momentánea de las urnas para acomodar la gran cantidad de boletas, que en muchos casos ya no entraban en los recipientes de cartón de escasa profundidad. Las reacciones de los votantes fueron positivas en un 90% durante una rápida consulta realizada en forma directa a la salida de la escuela Roque Sáenz Peña del centro de Rosario. Los cambios del sistema de boleta única respecto del tradicional implican simplificaciones y rapidez para el elector, pero alguna lentitud en el recuento. Cada votante llega a la mesa, presenta su documento, el presidente anuncia su nombre, los auxiliares y fiscales lo buscan en el padrón y cuando lo encuentran, el presidente retira una boleta de cada una de las cinco categorías, las firma al dorso a cada una y se le entrega a quien va a votar, previo una instrucción sobre cómo debe doblar la papeleta que en casi todos los casos llega al tamaño de la hoja de un diario tabloide. Los boletas se identificaron con un color por nivel: verde para gobernador, naranja para diputados; azul, senadores; rojo intendentes y amarilla para concejales. Estas fueron depositadas en urnas de cartón con cinco bocas para recibir cada una de las categorías, que también se identifican con los colores y una letra mayúscula que indica G, para gobernador; S, senadores; D, diputados; I, intendente, C, concejales. El votante, tras recibir los papeles y una birome, se retiraba a otro rincón de la sala, donde fueron instadas cabinas de cartón sobre escritorios. Allí marcaba con una cruz a uno y sólo uno de los candidatos por categoría. Por arriba o por debajo de ese número, el voto resultaba anulado. Este fue el momento decisivo de la votación y la mayoría no encontró dificultades, pero unos pocos lamentaron la ausencia de las anteriores boletas completas, que reunía en un solo papel a los postulantes. Los votantes que no tuvieron problemas remarcaron que les demandó la mayor cantidad de tiempo doblar las boletas de forma adecuada, por una zona troquelada que estaba marcada en la parte de atrás de los papeles y permitía el ingreso rápido en las urnas. Los pocos que lo vieron mal, dijeron que el sistema los obligaba al uso de lentes (en casos de personas de edad avanzada) y que el olvido de ellos podía demorar la búsqueda y eventualmente hacer que algunos renunciaran a marcar algún candidato, con lo que su voto quedaba anulado.
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