El líder de EE.UU. reclamó a su par afgano mayor dureza en la lucha contra la corrupción. Y sostuvo que la milicia islámica "será vencida".
Es esta la primera visita del líder de la Casa Blanca a Afganistán desde que fue electo en 2008, aunque antes había estado una vez, durante la campaña electoral, cuando aún era senador por Illinois.
El viaje por sorpresa tiene lugar en plena campaña de las tropas de Estados Unidos y de la OTAN para doblegar a la milicia talibán y así dejar al país en condiciones para que Kabul pueda mantener el orden por sus propios medios.
Su llegada a suelo afgano se cumplió de noche bajo un estricto secreto por razones de seguridad. Obama había salido de Camp David, la residencia presidencial de descanso, en el atardecer del sábado para un vuelo sin escalas en el avión presidencial "Air Force One" que aterrizó en la base aérea de Bagram, al norte de la capital afgana. Desde allí se trasladó en helicóptero hasta el palacio presidencial, donde mantuvo una primera reunión con Karzai que se extendió por unos 25 minutos. El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, precisó que Karzai fue informado el jueves pasado de los planes de su colega.
"El pueblo estadounidense está entusiasmado por el progreso que se ha hecho", dijo Obama a Karzai frente a un grupo de periodistas internacionales. Sin embargo, Obama presionó al presidente afgano para "seguir progresando" en el frente civil, incluyendo "la buena administración, el combate contra la corrupción y el estado de derecho".
"Todas estas cosas resultan en que Afganistán sea más próspero y más seguro, independiente, y no esté sujeto a intromisiones de sus vecinos", consideró,
Luego, al referirse a las operaciones militares que las tropas afganas y estadounidenses despliegan en la frontera con Pakistán, Obama dijo que Islamabad había empujado "a los violentos extremistas de sus santuarios" y que "hemos golpeado tanto al liderazgo de Al Qaeda como al de los talibán. Ellos serán vencidos. Están preocupados por su seguridad. Es más duro para ellos moverse, entrenar y complotar para atacar", sostuvo al prometer a los afganos que no volverán al poder en Kabul.
Al hablar ante 2000 soldados en la base de Bagram, al norte de Kabul, Obama dijo que había viajado para agradecer al pueblo afgano y a las tropas propias y aliadas "por su increíble esfuerzo". Luego prometió a los soldados: "Nunca los enviaré" a la guerra "a menos que sea necesario". Y se comprometió a que los militares estén respaldados "por una misión clara y la estrategia correcta, para terminar el trabajo".
Con el objetivo de poner fin a esta impopular guerra y poder concretar el retiro de las tropas norteamericanas a partir de julio de 2011, Obama anunció en diciembre el envío de 30.000 soldados más a Afganistán. Estados Unidos y la OTAN tienen más de 121.000 efectivos en Afganistán. La cifra se elevará a 150.000 en agosto en el marco de una estrategia para contrarrestar la ofensiva talibán, particularmente en el sur, y poder dar por finalizada la guerra.
En los 14 meses transcurridos desde que llegó al poder, Obama ha casi doblado el número de soldados de su país en Afganistán. Ahora, Washington lidera una masiva operación para sacar a los talibán de su bastión en el sur.
La visita llega luego de un triunfo doméstico de Obama con la promulgación de su ley de reforma sanitaria y luego de otro logro en el exterior al haber firmado con Rusia un acuerdo de reducción de armas nucleares. Insistentemente, Obama remarcó la misma idea en varios mensajes en Kabul: "No elegimos esta guerra", apuntó. "No queríamos extender nuestra influencia o inmiscuirnos en asuntos de otras naciones. El 11 de septiembre de 2001 fuimos atacados", manifestó. "Confío en que todos ustedes van a terminar el trabajo aquí en Afganistán. Estoy seguro de ello. Por eso envié más tropas y civiles a Afganistán poco después de asumir el poder", agregó.
Obama acordó con Harzai una visita a la Casa Blanca para mayo próximo.

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