En una visita con desplantes y bienvenidas, Lula conoció la realidad de la región

En una visita con desplantes y bienvenidas, Lula conoció la realidad de la región
El brasileño fue recibido por Peres y Abbas, pero sufrió un boicot del canciller.
Si la visita de Luiz Inacio Lula da Silva a la región tenía la intención de que el presidente brasileño conociera de cerca los peligros que entraña el conflicto israelí-palestino, ya puede ser considerada un éxito.

En una especie de seminario concentrado, Lula pudo ayer ser abrazado por el Presidente de Israel, Shimon Peres -quien aplaudió la intención del visitante de intentar mediar entre las partes en conflicto en Oriente Medio-, se entrevistó con la cúpula política israelí y hasta se ahorró la foto con el ultraderechista canciller Avigdor Lieberman, que se negó a verlo acusándolo de haber ofendido a Israel. Al polémico ministro le indigna que el brasileño no haya visitado en Jerusalén la tumba del Fundador del Sionismo, Teodoro Herzl, mientras que sí irá hoy a la tumba de Yasser Arafat en Ramallah.

Mientras crecían los enfrentamientos violentos entre manifestantes palestinos y las fuerzas policiales, Lula podía escuchar desde la ventana de su hotel de Jerusalén los disparos de gas lacrimógeno contra cientos de jóvenes que arrojaban piedras contra toda autoridad israelí.

El lunes, Lula vivió otro episodio confuso en el parlamento israelí, donde también se retiraron los diputados de la ultraderecha. El premier Benjamin Netanyahu, quien después de dedicar unas palabras al afecto de Israel por Brasil (explicando porqué Pelé es mejor que Maradona), aprovechó el foro y la presencia de los medios de comunicación para ofrecer un discurso lleno de proclamas "patrióticas".

El discurso de Netanyahu estaba dirigido contra EE.UU., que pretende doblegar la decisión del gobierno de Israel de construir en Jerusalén Oriental. Detrás de Netanyahu, las cámaras captaron a Lula portando auriculares en los que debía escuchar la lección de Netanyahu, pero solo al finalizar el combativo discurso del jefe de Gobierno israelí, quedó en claro que el sistema de traducción simultánea no funcionó, un "accidente" que evitó que Lula se viese empujado a reaccionar contra la utilización de su persona como trasfondo de proclamas belicosas contra los palestinos.

Ayer, durante una visita a Yad Vashem, el Museo del Holocausto en Jerusalén, Lula clamó ante las cámaras y micrófonos de los medios de todo el mundo: "La humanidad tiene que repetir todos los días tantas veces como sea necesario: nunca más, nunca más, nunca más", agregando que "La visita a este museo debería ser casi obligatorio para todos quienes quieran dirigir una nación", asegurando que la experiencia hace que uno salga de allí "con la certeza de que lo que puede pasar cuando la irracionalidad se apodera del ser humano".

La visita en el museo sirvió de despedida para el visitante que se trasladó ayer por la noche a Belén -unos kilómetros al sur de Jerusalén- donde se entrevistó con el Presidente palestino Mahmud Abbas y pernoctó en el lugar, un gesto inusual para visitantes en la zona. Abbas recibió a Lula en el Palacio Presidencial de la Autoridad Palestina, después de que su coche abriera el camino entre cientos de pobladores que llegaron al lugar para agradecer el gesto de buena voluntad del visitante latinoamericano.

Lula conversó durante cerca de una hora con Abbas y dijo "soñar" con que un día aterrizará en un aeropuerto del Estado de Palestina. Cuestionó, además la construcción de 1.600 viviendas en Jerusalén Este, por entender que esa medida conspira contra el proceso de paz.

Lula y su comitiva se trasladarán hoy a Ramallah, 15 kilómetros al norte de Jerusalén. En Ramallah, Lula depositará una ofrenda ante la tumba del histórico dirigente palestino Yasser Arafat, fallecido en 2004, y pronunciará un discurso antes de partir a Jordania, la última estación en su gira por Oriente Medio.

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