A las 9 ya se había registrado un desorden en el interior del edificio. Hora después se desató la violencia.
Alrededor de las 9 de la mañana los hermanos Delgadino fueron trasladados del penal hacia la Unidad Fiscal de Delitos Especiales. Es que con el sobreseimiento de Rosa Morales (madre de los mencionados) en el caso, el procedimiento exige reformular el decreto del hecho y volver a tomar la indagatoria a los imputados.
Los padres de Leandro Centeno, la víctima, se enteraron de tal procedimiento y se hicieron presentes en el lugar. Según manifestó la madre, ellos fueron notificados de que se llevaría a cabo tal medida y decidieron hacerse presentes.
En diálogo con Radio Ancasti (ver aparte), la mujer dijo que cuando se encontraron frente a frente con los asesinos de su hijo y que éstos les habrían hecho señas, como burlándose.
Según trascendió, ahí mismo en el segundo piso de la fiscalía se habría generado un desorden que incluyó gritos de parte de los padres de Leandro hacia los Delgadino, a quienes decidieron hacer ingresar a las oficinas. Ya en ese momento los padres lanzaron la amenaza de que no permitirían que salieran y adelantaron a los medios de prensa que habían convocado a sus familiares.
Efectivamente, alrededor de las 11, unas diez personas se apostaron en la puerta de la Fiscalía Penal.
Personal policial del grupo GIR e Infantería se hicieron presentes en el edificio y esperaron órdenes sobre las medidas a seguir.
Reacción
La madre de Centeno cargaba un bebé en sus brazos, con lo cual evitaba que la policía la obligara a salir del interior de la fiscalía.
Cuando el personal del penal intento salir con los sujetos, tenía a la mujer con la criatura en la puerta de la oficina.
Los guardiacárceles desistieron para evitar un desorden mayor. Igualmente se ordenó que toda persona ajena al edificio abandonara el lugar, incluida la prensa. Solo la madre de Leandro quedó en el interior.
A las 11.50, con un cordón policial, sin cortar las calles ni tampoco permitir el tránsito de personas decidieron realizar la salida.
Los policías rodearon a los Delgadino, los cubrieron y salieron logrando evadir a la madre de Centeno.
Afuera se arrojaron piedras, ladrillos y botellazos.
La combi del penal resultó con una ventana destruida y algunas piedras casi alcanzaron a automovilistas que pasaron por el lugar e intentaron esquivar el desorden, casi subiendo a la vereda.
Ya al final y cuando la combi finalmente arrancó y se fue del lugar, la reducción de la madre de Centeno por parte del personal policial femenino enardeció aun más a quienes los acompañaban.
Solo eran alrededor de 10 personas, entre ellos familiares de "Javito" Álvarez, quienes se solidarizaron con la familia Centeno, pero no se pudo prever lo que ya se había adelantado una hora antes.
Reportero herido
En medio del desorden y las piedras y ladrillos que arrojaban los manifestantes, Diego Rodríguez, reportero gráfico de El Ancasti, recibió un impacto de estos proyectiles en la cabeza que le causó una herida cortante. Fue trasladado al hospital San Juan Bautista en donde le realizaron puntos de sutura.
La calle Junín fue cortada después del hecho, pero ya sin sentido. No se informó quién estaba al mando del operativo en el lugar.
Este diario intentó comunicarse con el jefe de Policía, pero éste no pudo atender ya que se encontraba respondiendo el reclamo policial planteado anoche.
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