Autoridades y personal del hospital municipal se sientes desbordados por actos concretos de violencia verbal y física de los que han sido víctimas en los últimos meses.
Recordaron por lo menos dos casos –todo en el último semestre- de tirones de cabello tan fuertes que la agresora se quedó con un mechón de pelo en la mano.
Los insultos soeces son comunes como las amenazas “… a una de nosotras llegaron a decirle que tuviese cuidado porque conocían su familia, una frase claramente intimidatoria” apuntó Alicia Ramudo
“No damos más” dijo Sandra Manazzi que tras 29 años de trabajo en distintas áreas de la enfermería, hoy es jefa de personal y siente todo el peso de la responsabilidad de defender a su gente. “Así no se puede trabajar, así no vamos a trabajar” reflexiona. Y aclara “… que no se malinterprete, nadie quedará sin ser atendido, pero también está nuestra salud y seguridad de por medio”.
Lo cuatro interlocutores aclaran que estas situaciones nos las generan la mayoría de los pacientes “… se trata de grupos aislados, pero se trata de gente que, por un a causa o por otra, llegan con frecuencia a demandar atención.
Pareja belicosa
Uno de los casos más beligerantes, recuerda Boffi, fue el de una pareja que llegó, tras haber agredido a una enfermera, hasta el despacho del director “…y el hombre casi me pega a mí”.
No olvidan el caso del médico Moyano cuando fue con la ambulancia a buscar un herido y le pusieron un arma en la cabeza; o a la pediatra Marta Pérez a la que le tiraron brutalmente los cabellos “y no alcanza a escapar” casi la matan.
Pero esos episodios, ocurrido hace más o menos dos años “… fueron aislados, ahora la violencia se ha impuesto” agrega Manazzi.
La jefa de personal y la de Recursos humanos, coinciden en una apreciación “…parece que estuviera enquistado en la sociedad que como se trata de un hospital público, se debe actuar con prepotencia; nos suelen decir como apoyando sus exigencias: yo te pago el sueldo, como si fuésemos sus empleados y nosotros estamos al servicio de todos; porque es nuestra obligación y también nuestra vocación… Es cierto que la violencia está enquistada en la sociedad, cada vez más pero este tipo de actitudes no las podemos aguantar más”.
Por su parte la médica Sopranzi afirmó “… si alguien muestra actitudes violentas y su vida no está en riesgo, primero llamaremos a la Policía y después lo atenderemos; necesitamos cuidar nuestra integridad”.
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