Francisco Senegaglia es ensayista, psicoanalista y cineasta. En los comienzos de la carrera de Psicología en el CRUB, en épocas de Simón intendente, dio clases en nuestra ciudad, de ahí que conozca a tanta gente.
"Me liga a Bolívar un afecto entrañable, vine seis años a dar clases al CRUB, donde abrimos la carrera de Psicología. Desde allí se estableció una empatía maravillosa con los alumnos; se armaban una clases entrañables que recuerdo siempre, yo crecí mucho aquí", fue lo primero que Francisco expresó, no bien abrimos el micrófono en la previa de su conferencia.
Justamente, en su intervención se posicionó sobre tres tópicos de análisis: la definición filogenética, cómo se constituyen las identidades corporales o físicas; el aspecto cultural en relación al cuerpo, es decir la femineidad y el debate en términos de qué es femenino y qué no, y la dialéctica en torno a lo masculino; cuestiones de género referidas a la violencia, "sin dudas el tópico más escabroso" de los tres, afirmó. Aquí, marcó que la intención era también "ver qué podemos hacer", no sólo esbozar ideas sobre un papel que luego se archiva o se arroja al cesto, así sea a un cesto de la memoria individual. "Siempre me ha parecido muy auspicioso trabajar en comunidades chicas (como la de Bolívar)", dado que "la estructura de lo que se puede instalar y llevar adelante en términos de políticas de estado y encuentros con la comunidad tiene en seguida una repercusión. Cuando se trata de grandes urbes, a veces la estrategia termina diluyéndose", diferenció.
A propósito de violencia de género, Senegaglia, que también tiene estudios de Teología, apuntó a las relaciones de pareja, que suelen ser el caldo de cultivo donde se cuecen los peores instintos de la especie. "A veces no se ve, salvo cuando ingresa alguna situación al plano judicial, pero hay un montón de escenarios de violencia que no salen la luz pero siguen existiendo, y hay que poder abordarlos".
A lo largo de la Historia la mujer ha avanzado mucho en lo que atañe a que se hagan efectivos los derechos que le corresponden. Sin embargo, aún sin estudios en la mano uno puede afirmar que en violencia de género es donde menos ha avanzado la mujer, y por ende, donde más camino le quedar por recorrer.
-Es absolutamente certero lo que decís. Porque frente a un escenario de una gran ampliación de derechos y de una puesta a punto de la igualdad, al menos muy clara desde la perspectiva del derecho, en la práctica, es decir puertas adentro de los hogares, la violencia sigue teniendo un papel muy importante. El punto está en abrir el tema y plantear que la violencia de género no es más que una forma de violencia, y cualquier análisis de la violencia plantea siempre una cuestión vinculada a la dominación.
Siempre está el poder en juego, en todas las relaciones.
-Exactamente. Entonces hablar de violencia de género no es más que introducir la dinámica del poder y de la dominación, en una pareja, en la escuela en relación a un educando, en el poder político en relación a una administración, o donde fuere. La naturaleza de la violencia está estrictamente ligada a eso, y la violencia de género no es más que un caso particular. Sin dudas, muy sensible, por las consecuencias psicológicas que acarrea. Por lo tanto es un tema a instalar en la agenda de una comunidad.
Es tal vez la gran batalla que le resta ganar a la mujer.
-Más que a la mujer, a la sociedad.
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