Las denuncias sobre casos de violencia policial, ubican en el centro del debate la eficiencia del sistema en materia de formación del personal que presta servicios de seguridad pública. En este sentido El Diario consultó a efectivos en actividad y retirados del servicio a fin de analizar cuales son las características que interpretan contribuyen a la sucesión de hechos violentos que involucran a personal policial
Juan es un comisario retirado y en diálogo con El Diario sostuvo que un aspecto sobre el que deberían hacerse hincapiés es el análisis psicológico al que es sometido el personal policial. En este sentido advirtió que en su opinión la modalidad que se utiliza para corroborar la salud mental y emocional de los efectivos no resulta “eficiente”, indicando que en Chubut estos exámenes se realzan con mayor periodicidad al personal del GEOP y cuando se realizan las evaluaciones para los ascensos, sin embargo, Juan refirió que existen un sinnúmero de cuestiones que no son analizadas en cuanto a la tarea que se lleva adelante por parte del personal.
“No se contempla, por ejemplo, la situación socioeconómica de quien tiene la responsabilidad de cuidar al ciudadano o las circunstancias particulares que atraviesa el efectivo y como se relacionan con su actividad laboral”, dijo al tiempo que agregó “nada justifica la violencia policial, porque precisamente es el policía el que debe garantizar la seguridad de los vecinos, pero si ese efectivo no está en condiciones de cumplir con su función debe recibir asistencia y estar controlado, y esto generalmente no sucede”, sostuvo.
Servidores públicos
El secretario general del Sindicato Policial de Chubut, Carlos Michia, coincide en relación al rol de la autoridad en la Fuerza, al señalar que “la responsabilidad final no se delega”.
Otro aspecto en el que coincidieron los consultados refiere a la instrucción y sobre el particular señalaron que la formación del personal no está orientada al sentido social de la labor policial y esto muchas veces deviene en que el personal olvida cual es su rol fundamental, servir al ciudadano.
“Debemos desterrar para siempre la militarización de las escuelas policiales para tener una policía democrática, humanizada, desmilitarizada, profesionalizada y sobre todo al servicio del pueblo”, indicó Carlos Michia.
En el mismo sentido se expresó Juan, quien advierte “es tiempo de analizar que criterios se utilizan en la formación de los agentes de policía, no se trata de si la instrucción dura cuatro meses o seis meses, sino de transmitir en forma eficiente el concepto de servicio público”, dijo al tiempo que agregó, “los aspirantes a policía son individuos que provienen de la misma sociedad donde van a prestar servicios, entonces si analizamos que aumentan los hechos de violencia social, habría que ser más estrictos al evaluar a quienes van a cumplir con la función pública”.
Responsabilidad y control
En diálogo con Jorge, un oficial en actividad, sostuvo que “es muy importante que se discuta abiertamente sobre la calidad de la instrucción, en los últimos meses no sólo hemos salido en los diario por los casos de violencia, también por que en una comisaría en tres semanas destrozaron los móviles, entonces deberíamos analizar que existen varias cuestiones”, dijo y agregó “porque hay personal que está cansado, los salarios son bajos, la sociedad te juzga todos los días y pero nadie se pregunta como es la vida cotidiana de un policía, nosotros vivimos en la misma ciudad, en los mismos barrios y tenemos las mismas necesidades y preocupaciones que el vecino, con esto no digo que la violencia resuelva nada de eso, pero no todo el personal está preparado para cumplir con la función y eso está claro”.
En este aspecto, Jorge sostiene que en “la superioridad te exige resultados, porque la sociedad demanda resultados y a veces el policía se equivoca al creer que mal usar su autoridad es la respuesta”, confiesa.
En este sentido, Carlos Michia, se refirió específicamente a la responsabilidad de la autoridad en relación a los hechos denunciados en Puerto Madryn y a las manifestaciones públicas realizadas por el Jefe de la Unidad Regional, Jorge López, quien argumentó la falta de experiencia de los efectivos policiales involucrados en actos violentos.
Sobre este caso en particular, Michia remarcó que “la responsabilidad final no se delega” y agregó “lo que hay que analizar es precisamente cuál es la esencia de algunos de los problemas que hoy tiene la policía. No justificamos ni avalamos ningún hecho de violencia, solo decimos que se debe obrar dentro del marco legal”.
“López al decir que se trata de efectivos inexpertos y con poca antigüedad, se tendría que preguntar que hacían 5 policías juntos con esas características de quien es la responsabilidad que no se olvide que él es Jefe de la Unidad Regional y la responsabilidad final no se delega bajo ningún concepto”.
Nuevas reglas
Todos los consultados coincidieron al señalar que al personal policial cuando ingresa como aspirante se lo somete a un adoctrinamiento donde se le dice que son seres especiales dentro de la sociedad y se empieza a crear la división policía y comunidad.
Asimismo advierten que es necesario desmilitarizar la formación policial, transmitir valores sociales y remarcar continuamente que la labor está orientada a prevenir el delito y ocasionalmente a reprimir el delito, entendiendo que si hubiera políticas proactivas eficientes no sería necesario discutir sobre estos aspectos.
Los policías consultados, aseguran que modificar hábitos que no se condicen con una sociedad democrática es posible, pero para ello deber haber cambios estructurales desde la formación del personal policial, remarcando que el respeto se gana, no se impone y que la generación de políticas serias de seguridad y de formación profesional, son el primer paso para mejorar la calidad del servicio de seguridad pública.
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