En una nueva recorrida por las calles de la ciudad tratamos de visualizar cuál es la realidad en la que conviven los vecinos de esa zona de Azul. Al igual que en muchas barriadas, las calles en mal estado, los terrenos baldíos en pésimas condiciones y los basurales a cielo abierto son algunas de las cuestiones que requieren de una pronta solución.
Teniendo en cuenta las experiencias vividas en otras travesías desarrolladas por distintos sectores del "pago chico", no esperábamos visualizar una situación muy diferente. Pero no quisimos hacer futurismo y subidos en el brioso corcel de acero de Martín, el remisero que nos acompañó, emprendimos el viaje con la ilusión de encontrarnos con una barriada acorde a una Ciudad Cervantina o a un lugar que fue seleccionado para festejar el Bicentenario de la Gesta de Mayo. Poco a poco esa esperanza se fue diluyendo, como se escurre el agua entre los dedos.
En primer lugar quiero aclarar que, con el Reportero Gráfico, decidimos enmarcar esta recorrida en la conmemoración de los 200 años de la Patria, ya que por estos días todo, cualquier actividad, se realiza en ese sentido. No quisimos quedarnos afuera y aportar nuestro granito de arena.
El "paseo" comenzó en San Carlos y Pringles. En el terreno ubicado frente al espacio verde en el que ese mimo día se inauguró un mural que homenajea a los próceres de 1810 y a los trabajadores argentinos, vecinos que dejan mucho que desear han "construido" un basural a cielo abierto.
Aparentemente, esta "planta de tratamiento de residuos" del subdesarrollo recién está comenzando a funcionar. Ojalá que en poco tiempo prime la cordura y las personas que arrojan sus desperdicios lejos de sus casas, pero cerca de las viviendas en las que habitan otros conciudadanos, y en lugares poco apropiados a este fin dejen de hacerlo. Pedir a los científicos argentinos que inventen el jarabe contra la falta de respeto es una locura, pero deberían intentarlo, ya que de otra forma parece que la situación no va a cambiar.
En De Las Cautivas y Tandil casi tuvimos que llamar al Capitán de la Fragata Libertad para cruzar la calle, ya que un tremendo bache que atraviesa de vereda a vereda nos impidió el paso. El arrojo del chofer del remis, quien puso en riesgo la integridad de su automóvil, hizo que eso no fuera necesario.
Ustedes tal vez se pregunten ¿Por dónde iba a ingresar el barco?. La pregunta es de fácil resolución: por el Río Villa Suiza, que está ubicado en Tandil y San Carlos. Si llueve un poco el pozo existente en esa esquina puede contener el caudal de agua adecuado para la navegación de cualquier tipo de embarcación.
Suponemos que debe ser difícil para los vecinos de esa zona de Azul andar por las calles del barrio durante los días en los que el mal tiempo se hace presente. Creo que no hay que aclarar que la gente de la barriada, llueva o no, tiene que ir a trabajar, salir de su casa a hacer mandados y trámites y los chicos tienen que ir a la escuela o al jardín de infantes. Tampoco es necesario decir que no todo el mundo dispone del capital necesario para poseer un auto o pagar un taxi o remis. Por esta razón, no debe ser fácil vivir los días de precipitaciones en Villa Suiza.
Con la ilusión cada vez más destrozada continuamos la recorrida y en cercanías de Papelera Azuleña comenzamos a ver la diversidad de biomas que hay en Villa Suiza.
Allí nos encontramos con una verdadera selva. Con la forestación medio seca, producto de las heladas otoñales, pero selva al fin. Las especies animales que abundan en el lugar son los insectos, los roedores, las alimañas y también basura, mucha basura.
Un espacio digno para la explotación del turismo aventura y la práctica de safaris de caza. No se podrá capturar leones pero ratones que poco tienen que envidiarle al "Rey de la selva" seguro que sí.
En ese sentido, en el de los biomas, quiero aclarar que más adelante nos topamos con unas hermoso paisaje serrano. Pero todo a su turno. No nos adelantemos.
En otra parte de la travesía nos encontramos con que en la esquina de Laprida y Sarmiento hay una boca de tormenta a la que la ha sido extirpada la parte superior. Esto genera ciertos riesgos para los chicos que juegan e incluso transitan por el lugar.
Las caídas, golpes, lastimaduras y magullones varios son algunas de las situaciones a las que se está expuesto por esta situación. Pero puede ser solucionada rápidamente. ¿O no?.
Otro tema. La calle Laprida está completamente repleta de pozos. Transitar por ahí es similar a subirse a una Montaña Rusa. Hay dos opciones: o se tapan los baches o se instala un parque de diversiones. Habría que agregarle otras atracciones, pero se puede tener en cuenta esta idea.
Hay dos situaciones cuya solución depende exclusivamente de los vecinos. Una es la generada por sacar los residuos a cualquier hora del día y la otra es que subsiste por la gran cantidad de perros sueltos.
A la primera se le puede poner fin respetando los horarios, de acuerdo con la hora que pasa el recolector por ese barrio. A la otra tomando los recaudos suficientes para que sus canes no muerdan a peatones o ciclistas.
Otra cosa que nos llamó la atención fue que a la calle Tapalqué, en cercanías con Comandante Franco, no fue asfaltada pero si sembrada. O al menos eso parece, ya que el pasto está creciendo en mitad de la arteria. Si le ponen flores va a quedar hermosa.
En relación con la problemática del tránsito pudimos que varios vecinos han construido lomadas para evitar que los automovilistas circulen a velocidades altas. Estamos seguro que esa iniciativa no es de las mejores, porque, según nos contaron, las caídas de quienes transitan en bicicleta y motos están a la orden del día. Además, la rotura de chasis de autos es algo común. Esto les sucede a quienes no respetan las normas viales y a los que sí lo hacen.
También tomamos contacto con la gran cantidad de terrenos baldíos en pésimos estado que forman parte de un paisaje común en toda la extensión de la barriada. Todos los problemas que esa situación trae arraigados para quienes habitan en sus proximidades los hemos repetido hasta el hartazgo. La poca salubridad que transmiten estos lugares es el que requiere de más urgente tratamiento.
Finamente nos "chocamos" con "el paisaje serrano" al que se hizo alusión con anterioridad en esta nota. Es a la vera del Arroyo Azul y entendemos que las montañas de tierra que le brindan una singular ¿belleza? a la zona deben ser el residuo de la limpieza de las márgenes del caudal de agua y también de su curso.
Nos dimos cuenta que escalando esos "cerros" se puede tener una hermosa vista a distintos mini-basurales que han sido creados por el accionar de personas sin escrúpulos que se sacan los desperdicios de encima generándoles varias contrariedades a quienes residen en el lugar.
Fue allí que, esquivando pozos y pasando sobre los canales que tratan de evitar accidentes, emprendimos el retorno a la Redacción.
La ilusión de encontrar un barrio sin necesidades, o por lo menos con pocas, ya no existía. Como diría Joan Manuel Serrat, "El Sur también existe". En este caso sería "El Norte de Azul también existe". Aunque parece que para muchos esta zona de la ciudad y sus carencias son invisibles.
En una nueva recorrida por las calles de la ciudad tratamos de determinar en qué condiciones se encuentra el Barrio de Villa Suiza. En esa zona afloran las problemáticas. La basura arrojada inescrupulosamente en lugares inapropiados es una de ellas. GELOSI
Las malas condiciones de muchos terrenos baldíos generan diferentes inconvenientes a los vecinos del sector. La insalubridad de estos espacios es preocupante.
Las roturas que presenta esta boca de tormenta sacan a la luz diferentes riesgos para quienes transitan por el lugar. Otra cuestión a tener en cuenta.
El mal estado de las calles del Barrio Villa Suiza es otra de las problemáticas a solucionar. Pozos, baches, lomadas y césped creciendo en mitad de las arterias hacen que el tránsito por la zona sea más que dificultoso, sobre todo en los días de lluvia.
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