Fue en Eva Perón y Lisandro de la Torre. De noche apagan los semáforos por la inseguridad.
Edith bajaba del colectivo 80 cuando el auto la llevó por delante. Severina Crespín, su tía, fue una de las que ayer impulsaron el corte con gomas y carteles junto a su marido, Víctor Hugo, que estaba consternado. “Cortamos la calle para pedir justicia: creemos que esto va a quedar impune, y nosotros sufriendo”, exigió Severina ante Clarín. Edith trabajaba en una farmacia. Según contó Carolina García, una vecina, “el auto pasó rapidísimo, era blanco y la levantó por el aire. El golpe se escuchó fuerte, el conductor la mató y se escapó: se dice que iba borracho, drogado, o que escapaba de un robo. Y la policía no hace nada, el que estaba de guardia vio lo que pasó y se encerró en vez de salir. Y las cámaras tampoco andan”.
Elena Bordón vive justo enfrente del lugar donde murió Edith. Salió dos segundos después de lo que ocurrió. “La ambulancia tardó cinco horas en venir y eso que el Santojanni está cerca pero las ambulancias no vienen a la villa”, se quejó. Ayer, Raquel, la hermana de Edith, embarazada de cuatro meses, encabezó la protesta por justicia pero después se descompuso por el calor. Quedaron los vecinos: sus padres viven en Bolivia, y ella creció en Ciudad Oculta y hasta ahora vivía con su pareja. “Creemos que ella también estaba embarazada”, sumó Elena. Ayer, durante el corte, pedían testigos y las grabaciones de las cámaras de seguridad. “Mi hermana no tenía que morir, tenía muchos planes, tenía 23 años”, dijo Raquel. La causa quedó a cargo de la Fiscalía de Instrucción 44 porteña y en manos de Pablo Recchini.
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