VIH/Sida: advierten que comienzan a aparecer infectados de la tercera edad

VIH/Sida: advierten que comienzan a aparecer infectados de la tercera edad
“La vida sexual del adulto se prolongó y por ende se extendieron los riesgos del sexo sin protección”, afirmó el médico infectólogo de nuestra ciudad Fabián Rodríguez, aunque agregó que la mayor incidencia se da en los jóvenes.
El médico infectólogo Fabián Rodríguez, especialista en VIH/Sida del Hospital Interzonal General de Agudos “Dr. Abraham Félix Piñeyro” de Junín, manifestó en una entrevista con este diario que si bien la ciencia ha avanzado mucho y el VIH ya no es un sinónimo de muerte, la prolongación de la vida sexual de los adultos mayores y el relajo en los cuidados, han provocado que comiencen a aparecer casos de personas de la tercera edad.

Asimismo, el profesional aseguró que si bien desde el punto de vista tecnológico la ciencia ha logrado grandes avances en cuanto a la medicación, el paciente afronta hoy una lucha contra la discriminación, la estigmatización y los prejuicios, que muchas veces dificultan la adherencia al tratamiento.

El uso de preservativo, la importancia de hacerse el test de VIH para prevenir nuevos contagios y comenzar tempranamente un tratamiento, la educación en todos los niveles y el especial cuidado en las embarazadas son algunos de los puntos que remarcó el especialista local en la lucha contra una epidemia que cumplió 30 años y para la cual, según afirmó el experto, la vacuna está todavía “muy lejos”.

Tres décadas de Sida

“Se podría hacer una separación por décadas, la primera fue la del descubrimiento, casi sin oportunidades terapéuticas; la segunda, la que le dio el gran golpe al virus, que fue el hallazgo de las medicaciones que se llaman de alta eficacia, que de hecho lo fueron, porque cambiaron vertiginosamente las expectativas de vida de los pacientes, que pasaron de tener una alta mortalidad, a tener una mortalidad casi equiparable a la población no infectada (en la medida en que el tratamiento sea cumplido); y la tercera década fue la del perfeccionamiento de los tratamientos, la puesta a punto, donde ya los tratamientos son más individualizados, en base a los factores de riesgo que tenga cada paciente; por ejemplo si es hipertenso, si tiene las grasas altas, es la letra chica del informe, cuando uno ya está trabajando sobre la calidad de vida del paciente, esto es importante porque al principio los tratamientos tenían una alta toxicidad, y ahora ya no es así”, explicó el médico.

La “muerte social” del paciente

Citando al doctor Pedro Cahn, jefe de Infectología del Hospital Fernández y presidente de la Fundación Huésped, Rodríguez aseveró que hay “una muerte social del paciente”.

En esta línea, afirmó que si bien los tratamientos con antirretrovirales se han perfeccionado mucho en el último tiempo –y nuestro país, a través del Programa Nacional de Sida, siempre ha mantenido la entrega de medicamentos, “incluso en los peores momentos, con una oferta muy amplia, de entre 15 y 18 drogas”, mientras que otros países tienen un vademécum muy acotado-, la esfera social y cultural sigue marginando al paciente. “La sociedad no ha acompañado los avances de la ciencia”, graficó el experto. “Hay pacientes que tienen muchas ganas de vivir, y lo demuestran día a día, y hay otros que, pobres, necesitan mucha ayuda, desde el punto de vista social, psicológico, porque quedan destrozados, creo que ahí es donde el sistema debe actuar, porque hay gente que se desbarranca mucho. Hay otros que tienen una pulsión de vida muy fuerte, y la adherencia al tratamiento es muy buena, y otros que abandonan o discontinúan el tratamiento, lo cual es muy riesgoso para su salud”, explicó el doctor.

Prevención y educación

Para Fernández, lo primero que hay que hacer en la lucha contra los prejuicios y la discriminación, es “instalar el tema en la agenda pública, y creo que está bien hacerlo no sólo el primero de diciembre”.

“Hay que trabajar en la prevención y la educación en todos los niveles, para evitar la infección”, señaló.

“Reivindicar el uso del preservativo como el método más eficaz de protección, totalmente probado en el mundo, el cual a veces es motivo de controversias, pero sin evidencias científicas, por eso me parece que uno tiene que discutir desde ahí, desde lo que ya está probado”, agregó.

“Además, el uso de preservativo previene otras enfermedades, como la hepatitis, la sífilis –que es una enfermedad emergente en este momento; hay muchísima sífilis en nuestra ciudad-, y otras enfermedades de transmisión sexual como pueden ser la clamidia, o el herpes virus”, afirmó.

-¿Qué novedades plantea el Sida en la actualidad?

-Una de las novedades es que aparecen infectados de la tercera edad, lo cual es un cambio de paradigma, pues si bien la población joven sigue siendo la más vulnerable, aparece la tercera edad como algo que está asomando. La vida sexual del adulto se prolongó y por ende se extendieron los riesgos del sexo sin protección.

-¿Qué ocurre con el subdiagnóstico?

-El subdiagnóstico sigue siendo un problema muy importante, por eso hay que sospechar la enfermedad y hacerse el test, porque cuanto antes se diagnostica, mejor. Es muy importante el diagnóstico temprano también en las embarazadas. Una de las deudas que tenemos es lograr bajar vertiginosamente la tasa de transmisión vertical (de madre a hijo), que si bien ha bajado muchísimo en 30 años, todavía sigue muy alta para lo que nosotros queremos. En cada trimestre hay que pedir un testeo, porque en esos tres meses se pudo haber contagiado. Deberíamos poner mucha más presión en la sospecha diagnóstica. Traer un bebé infectado tiene un impacto sanitario muy alto, además de todos los dramas y situaciones que genera.

-¿Qué tan lejos se está de la vacuna?

-Estamos muy lejos, lo que ocurre es que a veces se crean falsas expectativas. Hay muchos estudios experimentales, simultáneos, pero que tienen varias fases, 1, 2, 3, y a veces se publican resultados provisorios, que parecen ser la solución y no lo son, porque el virus tiene una alta capacidad de mutación, por lo cual encontrar una vacuna es algo muy complicado. Pero sí se ha avanzado en los medicamentos. Un tratamiento oportuno y un paciente que pueda adherir a ese tratamiento, deviene en un pronóstico excelente.

-¿Qué se puede hacer para bajar el subdiagnóstico?

-La medicina norteamericana es la que rige un poco la salud mundial, seamos sinceros. El Congreso norteamericano hace años que tiene un esbozo de una ley para que el médico tenga la potestad de pedir el análisis de VIH sin consentimiento, no como un avance sobre la vida privada del paciente, sino para cortar precozmente la cadena de contagio.

-¿Hay un aumento de casos en Junín?

-Repasé el último boletín epidemiológico de la Región Sanitaria III, que está muy bien elaborado, y ellos marcan que en 2010 hubo un pico máximo de casos, y que después se amesetó, pero eso no quiere decir que haya pocos casos. Mi lista de pacientes crece día a día, entonces en el día a día yo veo que crece, más allá de que las estadísticas hablan de un amesetamiento, por lo cual yo diría que hay que prestar mucha atención, mucho pedido de testeos en las embarazadas, pacientes jóvenes, incluso pacientes de la tercera edad que tengan algunos disturbios clínicos que a uno no le cierran mucho, a veces el VIH/Sida tiene manifestaciones como una simple anemia, pérdida de peso, diarrea, un paro respiratorio que no se resuelve, y a veces uno piensa que porque el paciente tiene 70 años no lo puede tener, pero no hay que olvidarse que hay medicaciones para que el hombre pueda tener sexo a los 70 años. Uno está viendo la puntita de arriba, pero abajo tenés un iceberg capaz de romper un Titanic.

-¿Qué le puede aconsejar a quien no se anima a hacerse el test?

-Reconocer el temor es válido. Yo también he ido a hacerme un VIH y transpiré. Creo que la mejor manera es enfrentar las cosas, me parece que uno no tiene que ser un avestruz en la vida, cuando uno reconoce los miedos por ahí los puede trabajar.

-Qué ocurre con aquella persona que contrajo VIH en una relación extramatrimonial… ¿Cómo se lo cuenta a su pareja?

-Es complejo, eso queda muy en el terreno de lo privado. El consejo que nosotros le damos al paciente es que trate de afrontar la situación y decirlo, porque el ocultamiento de la información a veces lleva a que pase lo que a veces vemos y es que la pareja infectada no lo sabe. Los actos sexuales son actos de la responsabilidad de la vida como cualquier otro acto, por lo que deben llevar implícito el hacerse cargo de lo que uno hace. Hay que tener una sexualidad responsable.

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