Vienen años de pobreza petrolera (proyección oficial)

Más allá de los anuncios y manifestaciones de buena voluntad de los funcionarios que auguran un cambio de tendencia gracias al desarrollo de los recursos no convencionales, las proyecciones para los próximos cuatro años indican que la producción de petróleo y gas continuarán en picada obligando a la importación de más energéticos para poder cubrir la demanda interna.
De acuerdo con los datos con los que cuenta la Secretaría de Energía de la Nación, suministrados por las propias empresas petroleras, la caída de extracción de crudo en el 2013 a nivel país sería del 4 por ciento con relación a este año y del 18 por ciento con relación al 2016.

En cuanto al gas, la debacle sería aún más pronunciada. La baja del 2013 con respecto al 2012 alcanzaría al 9 por ciento y al 28,3 por ciento en el 2016.

Las cifras oficiales indican que en el 2013, la extracción de crudo sumaría 32,027 millones de metros cúbicos, decayendo a 30,8 millones en el 2014, a 29,57 en el 2015 y a 27,3 millones en el 2016.

La provincia de Neuquén no escapa a esta tendencia general de yacimientos maduros, con escasa presión y que necesita de nuevas inversiones de forma urgente, no tan solo para revertir la curva declinante sino al menos para tratar de mantener dignos niveles acorde a su potencial geológico. Esta caída no conlleva menor actividad en la exploración y perforación dado que se deberán mantener e incrementar para poder acercarse a los actuales niveles de extracción.

La producción de petróleo alcanzaría el próximo año en Neuquén los 6,33 millones de metros cúbicos, con una caída con respecto a este año del 4 por ciento. Al 2016, el desplome llegaría 26 por ciento dado que se alcanzaría una producción de 4,95 millones de metros cúbicos.

En cuanto al gas, las empresas proyectaron una extracción total para el 2013, de unos 17.494,3 millones de metros cúbicos, con una baja con respecto a este año del 11 por ciento mientras que al 2016 se alcanzarían unos 14.059 millones de metros cúbicos, lo que representa una caída del 29 por ciento.

A la fecha, el marco global en el que se desenvuelve la actividad es avanzar en la curva de aprendizaje para el conocimiento y desarrollo de recursos no convencionales, como el shale gas y el shale oil, alojados principalmente en la formación Vaca Muerta.

Hasta el momento, el comportamiento de los pozos realizados con objetivos de shale oil ha respondido a los plays iniciales con atractivos rendimientos en sus primeros meses para declinar en forma pronunciada para alcanzar un nivel bajo estable.

Sin embargo, la falta de precios acordes a la amortización de los altos costos de producción que conllevan este tipo de formaciones, un cuadro jurídico por demás desalentador y una política cambiaria que restringe el giro de utilidades a las casas matrices no ayudan a que las grandes empresas se decidan a realizar inversiones de riesgo en el país.

En este contexto se presentan dos escenarios negativos tanto para el gobierno nacional como para las provincias productores de hidrocarburos. Por un lado representa fuga de divisas para poder adquirir los energéticos necesarios para abastecer la demanda creciente doméstica. Para los gobernadores significa la pérdida de ingresos en concepto de regalías, lo cual complicará principalmente las cajas de Estados como el neuquino, cuya matriz económica se sustenta en la actividad petrolera.

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