Un general que ocupó durante cuatro años el más alto mando de las Fuerzas Armadas solía presumir, con cierta temeridad, que ninguno de los miles de militares españoles que en el último cuarto de siglo han desarrollado misiones en el exterior ha hecho nada de lo que haya que avergonzarse.
Las impactantes imágenes fueron filmadas en la base de Diwaniya en Irak a comienzos de 2004, y fueron difundidas dos días antes de cumplirse el décimo aniversario de la invasión internacional que derrocó el régimen de Saddam Hussein. La intervención se comenzó a pergeñar el 16 de marzo de 2003 en la llamada Cumbre de las Azores, de la que participaron el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, el de España, José María Aznar, y los primeros ministros de Reino Unido, el laborista Tony Blair, y de Portugal, José Manuel Durão Barroso, actual presidente de la Comisión Europea. Los mandatarios decidieron lanzar un ultimátum a Hussein tras el encuentro, mientras Francia, Alemania y Rusia pedían prudencia.
Hasta ahora habían salido a la luz maltratos perpetrados por soldados estadounidenses o británicos en Irak, pero la imagen de los militares españoles hasta su retirada en mayo de 2004, tras la llegada al gobierno de los socialistas de José Luiz Rodríguez Zapatero, se había mantenido relativamente limpia.
En el video de 40 segundos difundido por el diario se ve a cinco soldados españoles entrando en una celda en la que un prisionero está tirado en el suelo. Uno de los soldados le ordena a gritos que se levante, sin que este parezca entenderlo. Entonces otro detenido es arrojado sobre el primero y tres militares comienzan a dar patadas a ambos, uno de ellos con especial saña, mientras las víctimas gimen. Un soldado que se quedó en la puerta comenta: "¡Jo! A este se lo han cargado ya."
Durante la invasión de Irak, a la que se sumó el gobierno español del Partido Popular, liderado entonces por José María Aznar y tuvo un fuertísimo rechazo de la opinión pública española, se repartió una especie de guía de actuación para tratar a los detenidos. En el "Procedimiento de detención y actuación con el personal detenido" al que tuvo acceso el diario, se ordena el empleo de la "violencia mínima imprescindible" y el respeto de los derechos del detenido, pero el problema es que no había control judicial alguno y se confiaba "en el buen juicio" del oficial al mando.
El diario señala que decenas de iraquíes pasaron por el Centro de Detención de Brigada de Base España acusados de delitos contra la coalición y denuncia la falta de preparación de los efectivos para realizar tareas de guardia y custodia. Muchos se turnaban las funciones de forma que "un soldado que hubiera sido objeto de un ataque podía estar al día siguiente custodiando a su presunto agresor", señala el diario. "La tentación de tomarte la justicia por tu mano era grande", reconoció un soldado citado por El País.
Hasta ahora sólo se conoce una denuncia por malos tratos contra los soldados españoles desplegados en Irak, las del iraquí Flayeh al Mayali, que cuando salió de prisión aseguró a la prensa española que durante su interrogatorio en Base España sufrió "un trato inhumano y degradante". Sus denuncias nunca se investigaron. «
dudas en el gobierno y en el psoe
El Ministerio de Defensa español investigará la veracidad del video que muestra cómo soldados españoles patean a un prisionero iraquí, un suceso que supondría el primer caso de maltrato del Ejército español en una misión internacional. Fuentes del ministerio señalaron que lo primero es determinar si las imágenes "son reales" y, si lo fueran, "por supuesto que se adoptarán las medidas oportunas". Contradiciendo sus dichos sobre la veracidad o no del video, las mismas fuentes señalaron que los militares están muy afectados por estos hechos que muestra el video y porque su imagen "se vea afectada" por ello.
Desde la oposición socialista, la ex ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, exigió ayer que se depuren responsabilidades, "si se puede", aunque consideró el suceso como un "hecho aislado". Jiménez dijo que se trata de un caso "lamentable" y "muy trágico" para la imagen de las Fuerzas Armadas. En cambio, la coalición Izquierda Unida anunció que pedirá la comparecencia urgente del ministro de Defensa, Pedro Morenés, en el Parlamento para que explique el hecho.
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