El nuevo ministro de Gobierno enfatizó que organizará una agenda con los gremios para fijar los temas a negociar en paritarias, pero no anunció quién será el interlocutor que reemplace a Mauricio Guzmán.
El salón Patricias Mendocinas del cuarto piso fue colmado por funcionarios, amigos, familiares y militantes. Hubo un clima de alegría general e incluso el nuevo ministro aprovechó su momento de lógico nerviosismo para traducirlo en pequeños chistes que arrancaron risas en la platea. Pero lo que tiene por delante Lafalla no será nada fácil, cómo él mismo lo reconoció en modo irónico ante su amigo, Francisco Pérez.
Una de las primeras tareas que tiene por delante el flamante ministro es determinar quién se sentará frente a Raquel Blas, Carlos Ordóñez o Rodolfo Calcagni, en las paritarias que comenzarán en febrero. Ese lugar era ocupado hasta el momento por Mauricio Guzmán, que ahora pasa a ser jefe de gabinete de Lafalla. Guzmán dependía a su vez del ministerio de Hacienda, por lo que ahora Lafalla confió que deberá definir con el gobernador quién será el interlocutor en la mesa de negociaciones.
"La herramienta que voy a implementar es el diálogo", enfatizó el funcionario y agregó que ya está en contacto con algunos gremios a partir del conflicto en la municipalidad de Lavalle, ya resuelto. Lafalla adelantó que seguirá un cronograma de reuniones con los gremios que comenzará a partir del lunes para darle forma a una agenda y poner fecha al inicio de las paritarias. "Todavía no tenemos el presupuesto, y es un año complicado. Pero confío en el diálogo y en encontrar alternativas para ir satisfaciendo las expectativas de todos", sostuvo.
Con el incremento de 8500 pesos otorgados a los policías, los gremios estatales volvieron a la carga reclamando al Gobierno la reapertura de las paritarias. Si bien este aumento puede ser un condicionante a la hora de negociar, el ministro de Gobierno recalcó que "el piso y el techo lo fijan la realidad". Pese a todo, Lafalla evitó hablar de cifras antes de reunirse con los gremialistas.
Fuera de la relación gremial, Lafalla también hizo foco en mejorar las condiciones laborales, más precisamente, en el trabajo registrado y en los controles para evitar el trabajo infantil.
Por otra parte, y en alusión al conmocionante homicidio de la pequeña Luciana Rodríguez, el titular de Gobierno confío en que se tiene que agilizar el acceso a la justicia de los sectores más vulnerables en sus derechos. Por eso, se animó a incluir el problema de la violencia familiar, junto a la explotación sexual y laboral y la violencia contra las mujeres.
"No vengo a formar el partido del gobernador"
Hubo un mensaje también hacia el interior del peronismo en un momento de claras divisiones. Lafalla se preocupó en enfatizar que no echará a nadie, es decir, que por el momento mantendrá a los tres subsecretarios que hereda de la gestión de Félix González. Se trata de Ariel Pringles, en Trabajo; Fernanda Lacoste, en Relaciones Institucionales y Romina Ronda, en Justicia -la única ausente, ya que se encuentra de vacaciones a pesar del mandato del gobernador a sus funcionarios de postergar las licencias-.
"No vengo a formar el partido del gobernador acá. Queremos ser abiertos a todos los sectores del justicialismo. No venimos a formar un equipo de amigos", enfatizó el Olfi. Su aclaración no es en vano. Tras la salida de algunos funcionarios, hubo malestar en algunos sectores del justicialismo. En este reacomodamiento, Lafalla también buscará los consensos internos en el partido para ver la factibilidad de cambios.
En tanto, confirmó a Eduardo Orellana como director del Servicio Penitenciario. El otro funcionario cercano al Olfi será Roberto Domínguez, que ya viene trabajando en la Subsecretaría de Trabajo y que fue funcionario de Arturo Lafalla, como asesor jurídico en derecho laboral. Un regreso del lafallismo en versión paquista, si se quiere, considerando a su vez que Mauricio Guzmán también pertenecía al sector del ex gobernador.
La platea
La asunción en la cartera política convocó a intendentes justicialistas -tanto de la Corriente Peronista como del Sector Azul, aunque con notables ausencias-, a referentes de la oposición -entre ellos, Sergio Pinto, presidente de la UCR-, a la Corte -representada por Alejandro Pérez Hualde- y al sindicalismo más cercano al oficialismo. Hubo un sólo legislador nacional presente, Guillermo Carmona, y también se lo vio al heredero de Olfi en el directorio de YPF, el sanrafaelino Omar Félix. "En Mendoza, no somos enemigos. Podemos ser adversarios. Las diferencias, las trabajaremos. Yo destaco la institucionalidad", precisó el nuevo ministro. También en primera fila se lo vio al ex gobernador Arturo Lafalla, primo del flamante funcionario. "¿Por dónde se sale?", preguntó el Arturo, en medio del mar de gente que buscaba abrazar al gobernador y al nuevo ministro.



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