La gobernadora oficializó sus “diferencias de gestión” que mantiene con el Intendente. Asimismo, volvió a remarcar que en estas elecciones se juega “la continuidad de la pelea contra un sistema mafioso”.
De recorrida por Mar del Plata, la gobernadora admitió que mantiene “diferencias de gestión” con el intendente Carlos Arroyo, que a pesar de ser del mismo espacio político, no deja de ser una figura incómoda para el gobierno de Vidal.
“Tenemos diferencias de gestión, y yo se las he manifestado al intendente. En prioridades, en estilos, en formas, en equipos de trabajo”, aclaró la gobernadora, quien hace unos días fustigó al mandatario por las declaraciones polémicas de uno de sus funcionarios, quien realizó una lamentable comparación entre una persona en situación de calle y un perro.
“Yo lo he dicho muchas veces. Mar del Plata, junto con Moreno, son los dos municipios que peor estaban cuando nosotros llegamos. Los que más deuda tenían, los que en peores condiciones estaban administrados, así que realmente el punto de partida para el intendente fue muy difícil”, dijo Vidal, quien después pasó en limpio que ahora “lo importante es seguir haciendo cosas por los marplatenses”.
Respecto de las futuras elecciones legislativas, la gobernadora Vidal volvió a utilizar el recurso del fantasma del pasado, al sostener que se disputa “la continuidad de la pelea contra un sistema mafioso en la provincia de Buenos Aires que le hizo mucho daño a los bonaerenses”.
Además volvió a definirse como una gobernadora que “no usa la provincia, que no la quiere para una candidatura presidencial ni la quiere para liderar un partido”, al tiempo que también se diferenció del peronismo sosteniendo que tampoco “tenemos candidatos testimoniales. Nosotros queremos a la provincia de verdad”.


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