La Victory I no sabrá de cruceros

La Victory I no sabrá de cruceros

Así se llama el artefacto que llegará para profundizar el área de amarre y la zona de giro para que vuelva el porta contenedor. La obra cuesta 8 millones pero no dragará el frente de la Terminal invicta.

“Hasta que no draguen, no volvemos”. La frase del directivo de la naviera MSC sonó a una sentencia lapidaria luego de leer la denuncia del capitán del “Henriette Schulte” tras el último ingreso al puerto marplatense.

Luego que el portazo de la naviera llegara a los medios de tirada nacional, exhibiendo en primer plano el regreso de la terminal marítima a la inactividad que reinó durante los 33 meses que estuvo marginado de la hoja de ruta de los porta contenedores, las autoridades del Consorcio Portuario, el oficial y el paralelo, comenzaron a moverse con sigilo para levantar la condena.

El reclamo de las autoridades del Supa para conseguir un lugar en la agenda del Gobernador y poder decirle en la cara que 500 fuentes de trabajo estaban en riesgo, reavivó el fuego y terminó de acelerar las gestiones que estaban bastante encaminadas.

En su recorrido por las distintas empresas dragadoras en busca de contratar un servicio que los corra del escenario de la improvisación al que los había dejado MSC, las autoridades del Consorcio llegaron a sondear a Servidraga SA, una de las patas de la UTE que junto a los chinos dragó la boca del puerto

“Les dijimos que se olviden. Entre Nación y Provincia nos deben más de 40 palos”, le confió un gerente de la empresa a un amigo marplatense que le preguntó si volvían.

El comunicado oficial del “puerto operativo” pero sin porta contenedores, la batimetría “a pedido de los prácticos”, cuando en realidad la orden de hacerla bajó de La Plata, más un par de inexactitudes adicionales emitidas desde las oficinas de Daniel Sosa, el asesor estratégico, dejaron en evidencia las breves extremidades traseras de la mentira.

El viernes a la tarde asomó un nuevo comunicado oficial informando y ocultando en dosis casi idénticas. Tal como se lo pidió MSC, el Consorcio anunciaba la contratación un servicio de dragado. La empresa que hará el trabajo es Diosfer SRL. La firma está radicada en San Fernando. Hasta hace poco tenía otra razón social: Dyosfer, vinculada a negocios inmobiliarios.

 “Vamos a disponer de una draga que nos permitirá llegar a una profundidad de 9,15 a 9,20 metros en las secciones 8va y 9na, que son las destinadas para el atraque de las embarcaciones de transporte de cargas”, señaló Jorge Hidalgo, luego de la reunión mantenida con Héctor Corgo, presidente de la firma contratada para la ejecución de la obra.

La draga que está llegado por estas horas a Mar del Plata es la “Victory I”. Aviso al lector ansioso por verla ingresar por el canal del puerto; no pierda tiempo. Viene desarmada en 15 carretones y llegará al puerto por la Av. Juan B. Justo. Tampoco hay imágenes de la embarcación en la web.

La “Victory I” llega a Mar del Plata proveniente del Río Salado. No será su bautismo en este puerto ya que los memoriosos recuerdan que dragó el muelle de Inflamables, contratada por YPF, hace 3 años.

El operativo desarme en la costa bonaerense, con el traslado a Mar del Plata y el ensamblado en el puerto para comenzar a operar tienen un costo estimado en 1,5 millones de pesos.  Los equipos serán ensamblados en SPI Astilleros.

“Es muy parecida a la plataforma con que dragó Supercemento para colocar los caños del Emisario Submarino”, confió un técnico del Consorcio Portuario. La embarcación comenzará a trabajar para recuperar el servicio de porta contenedores cuanto antes. 

Los sedimentos que saque serán removidos mediante una serie de cañerías hasta un depósito ubicado sobre tierra firme. Todavía no se sabe exactamente dónde. Al cierre de esta columna se especulaba con que sea detrás de la Terminal 3.

El comunicado señala que en la firma del contrato estuvieron Daniel Sosa, asesor ad honorem del Consorcio Portuario; el director de la Terminal de Contenedores, Emilio Bustamante; Alberto Ovejero en representación de la Cámara de Empresas de Servicios Portuarios y Carlos Sepúlveda como directivo de la Cámara de Estibaje y Afines. 

Lo que no dice el parte oficial es que la obra tiene un costo estimado inferior a los 8 millones de pesos, para remover unos 80 mil metros cúbicos de sedimentos, en un plazo de ejecución de algo más de 3 meses. Sí, será un proceso lento.

“El primer objetivo será el dragado a pie de muelle, que podría demandar algo más de dos semanas de trabajo, y luego nos abocaremos al área de giro”, detalló el presidente de Diosfer.

Ni en el comunicado oficial ni las fuentes consultadas para redactar esta columna, absolutamente nadie confirmó que la obra de dragado contemple el muelle de la Terminal de Cruceros.

La Municipalidad, tan ávida de amplia cobertura de inminentes cruceros que terminan siempre pasando de largo por Mar del Plata,  podría seguir despilfarrando recursos y aportar unos millones a la causa. Con octubre a la vista… qué vidriera mejor decorada para seguir vendiendo humo que la consolidación de la ciudad como destino de turismo internacional y esas frases huecas que alimentan el manual positivista.

Volviendo a lo central, esta historia podría haber terminado mal. El riesgo que Servidraga plantee el cobro de toda la deuda para permitir que otras empresas llegaran para salvar las papas que ya quemaban, era alto  La cartelización no es un fenómeno infrecuente en la industria del dragado.

La rapidez con que Hidalgo y el Consorcio paralelo se movieron para correrse de la emergencia tampoco ha sido frecuente en otras administraciones portuarias, desastrosamente olvidables.

Sin ir más lejos, en mayo del 2012 Maersk denunció dos incidentes de varadura de su barco y tachó inmediatamente a Mar del Plata de la ruta de contenedores. Y debieron pasar 33 meses para volver a flotar en el tablero del comercio internacional.

Era la misma emergencia, que requería activar un dragado urgente para mantener la ruta. Y eso que todavía estaba la draga Mendoza amarrada en el puerto. Ahora se firmó un contrato a 3 semanas del último ingreso.

Como todo está atado con alambres en la jurisdicción portuaria, ese viernes de firma de contrato y recobre de certezas para cientos de trabajadores, tuvo también su mancha negra.

Mientras se desarrollaba la reunión con el directivo de la empresa dragadora, a menos de 200 metros de la oficina principal del Consorcio, el “Depemas 81”, un potero abandonado en la Sección IV de la Terminal 3, comenzaba a hundirse lánguidamente bajo el sol otoñal. 

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