El periodista más emblemático de la última década por su defensa de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual aterrizó en la Feria del Libro con el auspicio de Radio Fénix. Minutos antes de presentar el libro "Querido Enemigo" de Rodolfo Graselli, Victor Hugo Morales deslizó interesantes reflexiones sobre la figura de Carlos Menem en el imaginario riojano y el eje inclusión/exclusión como bisagra histórica en el país.
El periodista uruguayo llegó a la Feria del Libro La Rioja para "hacer la presentación del libro "Querido Enemigo" de Rodolfo Graseli y por supuesto estaré muy atento a las curiosidades que puedan tener sobre mi trabajo en si mismo. Supongo que siempre hay una especie de recurrencia cuando se habla de la Ley de Medios, por ejemplo, que es un tema muy fuerte y de permanente debate en la sociedad argentina y en la cual he tenido una activa participación como periodista".
- La Rioja tuvo en los '90 un gran protagonismo político, y luego fue como mala palabra. ¿Cómo la ve hoy?
Víctor Hugo Morales: Nunca fue mala palabra La Rioja. Hubo un líder político sumamente carismático y muy querido en determinado momento, cuya buena estrella nacional se apagó. Supongo que aquí en La Rioja no totalmente porque es un motivo de orgullo y de veneración para los riojanos en el resto del país. Y esas cosas se valoran por encima, de la discusión general que hallamos tenido los periodistas. Estamos hablando de Carlos Menem, que se transformó en el ojo de la tormenta de una gran discusión nacional sobre los '90. Años que son emblemáticos y se contraponen con los años que estamos recorriendo ahora desde el punto de vista político y económico.
- ¿Como es su visión de la Década Ganada?
Víctor Hugo Morales: Creo que en un balance desde el inicio de este proceso, ha sido muy positivo. Incluso este año se abrieron discusiones que la sociedad argentina no se había permitido, y hay un cumulo de esperanzas desde el punto de vista económico y social también muy fuertes. Mucho más que en los años 90 que terminaron siendo años de un gran desencanto por la falta de trabajo, de producción y de inclusión. Son dos paradigmas. Uno que tiene que ver con la exclusión de millones de personas y este otro que por lo menos, hace el intento, yo creo que muchas veces consiguiéndolo, de alcanzar una fuerte inclusión de la gente.


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