¿De que manera estos tres ilustres del periodismo pueden generar admiración alguna? ¿Cómo haría el ciudadano marplatense para tolerar a este séquito de obsecuentes disertando sobre fútbol?
Está tan mal visto el “Fútbol Para Todos” que ni siquiera lo envían a Alejandro Apo, ya que viene Javier Vicente, el tipo más antitelevisivo que existe sobre la tierra.
Ah claro, que es el “relator militante”. Un tipo que desconoce tanto del juego como de la historia misma.
Con relatos que duermen a una manada de elefantes. Con frases vomitivas que solo puede poner contento a la patrona del circo.
“Fútbol Para Todos el mejor antídoto contra los fondos buitres”.
En realidad este imberbe lo que quiso decir es que alguien le prestó plata al gobierno argentino y ahora hay que devolverla.
“Fútbol Para Todos gracias a Néstor y Cristina por devolvernos el autoestima… el sol del 7D viene asomando…ningún caceroludo oligárquico podrá evitarlo”.
Con está cita textual Vicente intenta manifestar que los cacerolazos contra el gobierno existente no sirven para nada y no puede explicar como perdieron 4.5 millones de votos en las últimas elecciones.
“Fútbol Para Todos predicando el modelo y la soberanía energética argentina…YPF para Todos”
En este caso el señor fanático del programa para el cual trabaja, trata de decirnos que sus próceres adquirieron YPF sin plata ya que no existen reservas para eso. Entonces, ¿quienes van a pagar el fracaso de la compañía? Los argentinos con sus excesivos impuestos.
Habría que avisarles a estos ignotos pseudos periodistas, de corriente “Nacional y Popular”, ya que vienen a la feliz que se den una vuelta por la cuna de la delincuencia y el desprecio, como lo es el Hospital Interzonal de Agudos. Que paseen por la calles de la ciudad y observen las marchas de ATE, de Docentes Autoconvocados, de Médicos Autoconvocados.
La cantidad de forajidos que generó la “Década Ganada”, la que ellos defienden desde su ideología, con 16 muertos por inseguridad en 82 días de 2014. Transformándose en la segunda ciudad con más muertos en el país después de Rosario.
Hace tiempo que Mar del Plata no recibe a tres próceres como estos. Donde habrán quedado los Fioravanti, Sojit, Juvenal, para que estos tres ñoquis kirchneristas brinden una charla sobre el “Fútbol Para Todos”. ¿Van a disertar sobre el futuro de Julio Ricardo? Lo más parecido a Chuck Norris, ya que se encuentra “Desaparecido en Acción”. ¿O nos van a contar la primitiva historia que hoy el fútbol es gratis? Otra de las tantas mentiras, ya que lo pagamos y bastante caro, con nuestros impuestos. En realidad lo único que estos especímenes pueden llevar adelante es una charla de tupperware.
(FPT) Siglas del programa que le genera pérdidas increíbles a un país. Con un gobierno que aportará unos 1410 millones de pesos, solo por este año, que solo dispone de publicidad gubernamental y además resignará como desde hace tiempo partidas del presupuesto que estaban destinadas a otras actividades, municipios, etc.
A los queridos maestros, que no cobran un sueldo digno. A los pobres jubilados, que se los utiliza como rehenes, después de haber aportado por espacio de 30 años. A los cartoneros, que se mueren de hambre en una Argentina hundida entre la inflación y la ineptitud de muchos dirigentes. A los desocupados que buscan denodadamente irse del país. A los que la inseguridad los marcó a fuego, “cagándoles” la vida con la perdida de un ser querido. A todos ellos, entre los que me incluyo, que no formamos parte de un tema a tratar. Solo somos un número y por nada del mundo estamos invitados a la fiesta de estos impresentables, que a través de un micrófono o de la escritura, intentan cautivar a la masa con mensajes sin sentido y politizados que absolutamente nada tienen que ver con el deporte.
Aburren. Molestan. Como las imágenes de Néstor en pose de mártir con esas publicidades eternas que generan un zapping inmediato para oxigenar el cerebro.
El “Futbol para Todos”, es la excusa perfecta para dominar a los débiles. A un país entregado a la buena de Dios. Tratemos de la manera que se pueda, y de una vez por todas, no perder esta batalla porque de ser así no tendremos tiempo ni para el arrepentimiento.
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