Hay dos versiones de cómo se inició el escandaloso operativo que terminó en una tragedia.
La Policía dice que recibió llamados alertando sobre supuestas “presencias sospechosas”, pero no hay ninguna acusación concreta sobre los chicos demorados.
Los jóvenes dijeron que regresaban de la pileta de un amigo, en la zona de quintas de Toay, y hacían dedo para regresar a la ciudad y llegar a tiempo para ver Boca-River por televisión.
Había parado un camión para arrimarlos y por eso corrieron: ese movimiento habría sido interpretado por la Policía como una actitud sospechosa.
La Policía, en cambio, cuenta otra cosa. Asevera que los persiguieron varias cuadras para darle alcance y ellos se resistieron y huyeron; y dice que al demorarlos hubo un “forcejeo” porque se resistieron a la identificación.
Pero la versión de los jóvenes es que enseguida les arrojaron gas pimienta y pidieron refuerzos. Los efectivos policiales en la primera camioneta eran 2.
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