Luz verde para la cacería de patios y terrazas

Hay 5 proyectos de instalación de mástiles en la zona céntrica, conservados en secreto • El Ejecutivo es un aliado de las empresas, pero la comunidad seguirá en alerta para llevar los mástiles lejos de la gente.

La decisión de revocar la sentencia de primera instancia se funda, sobre todo, en la negativa oficial del municipio sobre la existencia de pedidos de instalación de antenas en el Club Unión. Lo que desconocen los magistrados es que las empresas primero se instalan, y luego realizan los trámites pertinentes. Así sucedió en tres ocasiones desde que comenzó la batalla vecinal contra el emplazamiento de mástiles clandestinos en zonas residenciales. El proyecto del Club Unión existe. Yo personalmente estuve en el lugar, y me señalaron hasta el lugar donde la antena se instalaría.

En esta estrategia, las empresas tienen a las autoridades municipales como aliadas. Se nota claramente en la renuencia del municipio a informar en forma transparente sobre los proyectos en carpeta, en esa “ambigua e imprecisa información” que llevó a Laserna a a presumir la existencia de autorizaciones en trámite. También se nota en que el Ejecutivo, a través de declaraciones de funcionarios, hizo conocer su alborozo por la sentencia de la Cámara de San Martín. El municipio de Mercedes ignora ostensiblemente la postura de los ciudadanos, y se comporta como un pillo que miente o dice verdades a medias para amparar el accionar de las empresas a espaldas de la comunidad.

Los problemas para instalar nuevos mástiles no son exclusivos de Mercedes. Los propios abogados de Telefónica admiten que hay resistencia en todas partes. Hace un par de meses, en Lanús, los vecinos presentaron un petitorio con más de 400 firmas en el Concejo, que ratificó la prohibición de instalar estos dispositivos en zonas residenciales. Fue luego de tres intentos de instalación clandestina abortados por movilización vecinal.

En Mercedes, hay por lo menos 5 proyectos de instalación de mástiles en la zona céntrica, conservados en secreto para no despertar la reacción de los residentes hasta que sea demasiado tarde. La absurda ordenanza vigente le da vía libre a la cacería de patios y terrazas, y al forcejeo desgastante de la comunidad contra la porfía de las empresas. Lo que vamos a ver en los próximos meses son más movilizaciones contra nuevos intentos de instalación. ¿Es éste el futuro que las autoridades diseñan para nuestra comunidad?

La decisión de la Cámara de San Martín tiene un llamativo olor a influencia empresaria. Por algún motivo misterioso, los camaristas utilizan criterios del siglo pasado para hablar de

“supuestos, potenciales e inciertos de daños a la salud o al ambiente, que respecto de la instalación de antenas no se encuentra científicamente demostrado”. Nadie seriamente puede hoy sostener semejante criterio, cuando hasta la OMS –un organismo ultraconservador– ha catalogado como cancerígenas a las radiaciones no ionizantes.

Nuestra postura es simple: los mástiles tienen que llevarse lejos de la gente. Las empresas tienen que invertir lo que corresponde, y no ahorrar a costa de enfermarnos. La ordenanza de Mercedes es tan permisiva que no hará más que multiplicar los conflictos. La comunidad se seguirá defendiendo como hasta ahora: actuando con recursos técnicos, legales y políticos para impedir la instalación de nuevos mástiles el lado de nuestros hogares. Y presionando para desalojar a los mástiles de las zonas pobladas.

Comentá la nota