"No es verdad que lo de Saladino haya solucionado el problema de la Justicia"

"No es verdad que lo de Saladino haya solucionado el problema de la Justicia"
Dice que es mejor que el juez de garantías "no esté más en la Justicia" porque "dejó de ser creíble en su ecuanimidad". Pero se distanció de las palabras de Eseverri en su mensaje del 5 de abril. "Su ausencia no solucionó ninguno de los problemas". Cree que "hay mucha más droga que hasta hace poco tiempo" y que "lo peor es la ruptura de la confianza de la gente en las instituciones como la policía y las fiscalías".
"En Olavarría hay muchísima más droga de la que había hace un tiempo"; "me parece saludable que (el juez de Garantías Antonio) Saladino no esté más en la Justicia"; "no estoy de acuerdo con decir que a partir de que no está Saladino las cosas funcionan espectacularmente bien"; "uno de los peores problemas es la impunidad y también la falta de confianza de la gente en las instituciones". El concejal Julio "Chango" Alem está convencido de que no hay dos ciudades -una cuyos dirigentes la muestran brillante y otra con un submundo oscuro- sino que es sólo una donde se entremezclan todos los efectos de la crisis.

"Hay una sola ciudad", dice Alem, quien desde diciembre ocupa una banca solitaria después de una década y media como presidente del Concejo Deliberante. "Lo que pasa es que en esta ciudad conviven todas estas realidades; la del empresario que a veces está próspero y a veces no, del comerciante que a veces tiene ingresos importantes y a veces se le caen las ventas, de la señora, el señor o el chico que viven en el barrio, que a veces tienen trabajo y a veces no. Todo eso es parte de esa ciudad, del país, del mundo".

Pero, se extendió, "en esa ciudad, en las épocas de vacas flacas, de crisis, todos bajan un poco. Y el que en las épocas prósperas está con el agua al cuello cuando baja un poco traga agua. Y el que está con el agua en la cintura, cuando baja un poco le llega al cuello. Esto implica que esa familia que vive con ingresos ajustados cuando transitamos situaciones como la actual, de una importante inflación, de un deterioro de la capacidad adquisitiva de los salarios y una pérdida de puestos de trabajo, el que vivía ajustado empieza a vivir peor y esto es lo que hoy se ve en los barrios de Olavarría".

Alem percibe que "las viviendas ya de por sí precarias se empiezan a deteriorar, hay más hacinamiento: están los matrimonios jóvenes que ya no podían pagar el alquiler y se fueron a vivir con sus padres; hay más demanda en las Cáritas, más pedidos de trabajo, gente que te para por la calle" y a la vez "más robos de un sector de gente que no tiene definido si va a vivir de robar o de trabajar pero como no consigue trabajo por ahora opta por robar".

Esto, asegura, "es parte de la misma ciudad que tiene clases distintas y estructuras de ingreso distintas y que sienten la crisis de manera diferente".

El concejal no evadió las preguntas. Y se refirió a esa otra ciudad que se sacude con crímenes resonantes de índole mafiosa, que esconde el crecimiento del tráfico de drogas y de la trata de personas.

"Eso existe; en Olavarría hay muchísima más droga de la que había hace un tiempo. Existen esos crímenes que tienen que ver con ajustes de cuentas, con una forma de vivir, de pactar y de hacer negocios por izquierda y por otros códigos. Eso también es parte de Olavarría, de cualquier conglomerado de personas". Pero, insistió, "también es cierto que existe en Olavarría una ciudad fuerte económicamente con una diversificación importante. Todo eso existe y convive en la misma ciudad".

De todas maneras, admitió que la criminalidad se ha vuelto diferente en los últimos años y que adquirió una diversidad que es difícil de comparar con otras ciudades de perfil similar. "Yo no conozco en profundidad otras ciudades. Pero es cierto que hemos tenido en los últimos tiempos algunos crímenes que por las características son bastante curiosos y poco usuales. Y no sé si existen en otras ciudades".

El crimen del abogado penalista Marcos Alonso dejó a la vista, con la perplejidad de toda una comunidad, una justicia que puede volverse poco confiable. Un juez de garantías suspendido por una sospecha muy grave y el discurso del Intendente Municipal que, en la apertura de sesiones, dijo que "a partir de los hechos por todos conocidos ocurridos en el mes de enero de este año el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados de la Provincia y el Poder Judicial tienen la responsabilidad y la oportunidad de establecer con fuerza de certeza qué ocurría en nuestra ciudad. Vemos por estos días cómo se ha cerrado en buena medida lo que parecía ser una puerta giratoria que funcionaba y dañaba la seguridad de todos nosotros". La referencia es clara: la ausencia de Saladino habría traído algún alivio a las entradas y salidas de delincuentes.

Alem fue claro: "me parece saludable que Saladino no esté más en la Justicia. No lo estoy condenando pero me parece que por lo menos hay algunos elementos que hacen que no sea un tipo demasiado creíble y con el que uno pueda estar tranquilo respecto de su ecuanimidad". Pero a la vez "no estoy de acuerdo con decir que a partir de que no está Saladino las cosas funcionan espectacularmente bien. Esas definiciones exitistas hacen que después la realidad te pegue un garrotazo en la cabeza". El concejal aclaró que "no creo tampoco que haya que generalizar por la conducta de una persona. Por ahí no existen otros así, por ahí hay funcionarios judiciales que con sus limitaciones o incapacidades caminan por derecha". Y remarcó: "no creo que lo de Saladino haya solucionado por arte de magia el tema de la Justicia. Igual existe una carencia absoluta de medios y de limitaciones en el ámbito judicial".

Para Alem, los principales problemas hoy son la impunidad y "la falta de confianza de la gente en las instituciones encargadas de brindar seguridad, en la policía y las fiscalías, a pesar de los esfuerzos que me consta que en muchos casos hacen las fiscalías y algunos fiscales para rehacer ese puente roto de la desconfianza". El concejal aclaró que "en todos los barrios la gente sabe perfectamente quién roba y dónde roba pero esa información muchas veces no llega ni a la policía ni a la Justicia porque la gente no les tiene confianza".

Quien fue intendente interino luego de la enfermedad de Helios Eseverri citó una reunión "que se hizo con vecinos de Luz y Fuerza a la que asistió el fiscal Rubén Rivero; creo que ésa es una actitud importante; es imprescindible que empiecen a tener más contacto con la gente. Los vecinos tienen que empezar a ver que los fiscales y la policía están en su mismo bando".

La falta de esclarecimiento de los casos -es decir, la impunidad no sólo en los crímenes sino en los delitos diarios contra la propiedad- genera esa desconfianza. "Rara vez se esclarece algo -interpreta Alem- porque cuando el policía va al barrio a ver qué pasó la mayoría de los vecinos se hacen los boludos"; entonces "si tuvieran confianza y hablaran y contaran los casos se esclarecerían. Me consta que (el jefe Distrital inspector Juan Carlos) Ortúzar está andando por todos lados. Nos tenemos que sentir todos del mismo equipo".

De todos modos admitió que nada es sencillo en la reconstrucción de la relación con Justicia y policía: "el problema de base son las instituciones totalmente deterioradas, una policía sin medios que funciona gracias a lo que le da la Municipalidad, gente que ingresa a la policía como una opción de laburo porque no consigue un trabajo mejor, fiscales que tienen mil causas por año...".

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