La tradicional avenida registró un buen nivel de actividad durante lo que va de enero. Los locales de indumentaria aseguran que la venta subió un 15% en relación al año pasado. Se espera que el movimiento persista en febrero
Una tarde lluviosa de domingo como la de la semana pasada o soleada como la de ayer, obliga a elegir un programa alternativo o de post playa. Tras asegurar que el movimiento de turistas y marplatenses sobre Juan B. Justo se intensifica normalmente recién después de las 20 -cuando los balnearios terminan de vaciarse-, los comerciantes reconocieron que ya piensan en cómo se presentará el segundo mes del año.
Sobre la histórica avenida marplatense, que ha vivido tiempos difíciles y se ha modernizado sin modificar su identidad, abundan los carteles de ofertas para captar la atención de posibles compradores.
El constante paso de peatones con bolsas entre sus manos; el agitado tránsito de vehículos en busca de estacionamiento; los colectivos de las líneas 562 y 563 colmados de pasajeros que descienden en cada esquina con el objetivo de mirar algunas vidrieras y aprovechar la tarde; el recurrente ingreso de clientes al interior de locales de indumentaria, calzado, accesorios, kioscos, entre otros; la fila de personas que trasciende las puertas de las heladerías y las panaderías que llaman a los transeúntes tan sólo con el aroma de sus facturas y especialidades, dan fe de que Juan B. Justo es un paseo post playa elegido por jóvenes y adultos para adquirir prendas o simplemente salir a caminar. Un recorrido definitivamente sin comparaciones.
A pesar de las elevadas temperaturas, muchos son los que recorren la tradicional avenida marplatense en busca de calidad y buen precio en camperas y abrigos para el invierno. Al respecto, Norma, propietaria de un comercio de ropa de mujer, señaló: “La verdad que vino mucha gente y si bien los fines de semana se nota más, el movimiento es constante, pero más cuando el día esta medio feo”.
Respecto de los precios aseguró que “en general se han mantenido” y, en cuanto a las ventas, analizó: “La primera quincena ha sido buena, vendimos un 10 o un 15% más que el año pasado. La segunda todavía no terminó, pero venimos muy bien”.
Carlos, encargado de un local de indumentaria deportiva, coincidió con la comerciante al señalar que “se viene trabajando casi un 15% más”.
“Se empieza tarde porque temprano anda toda la gente en la playa, pero cuando se hace de noche se trabaja muy bien, realmente hubo mucha gente y parece que han venido muchos turistas más”, completó.
DESCUENTOS Y PROMOCIONES
Varios son los comerciantes que hay maquillado sus vidrieras con vistosos avisos que exponen los descuentos existentes sobre sus artículos con el objetivo de atraer a quienes recorren la zona. En algunos casos, el porcentaje de rebajas se encuentra entre el 30 y el 40%, en otros es levemente menor o incluso mayor.
Los carteles no pasan desapercibidos y a pesar de la sana competencia, los clientes demoran a la hora de decidirse entre la gran oferta de artículos disponibles. La mayoría ha mantenido sus precios, aunque algunos ya anticipan que bajarán el costo de algunas prendas para el mes de febrero con la finalidad de sacar el mejor provecho posible de una temporada que por el momento se perfila para ser exitosa pero, debido a las impredecibles inclemencias del tiempo, el balance final es aún una incógnita.
“El movimiento empieza después de las 7 u 8 de la tarde, cuando se termina la playa. Antes suele estar bastante tranquilo. Y las ofertas están para eso: para aprovechar al máximo el boom de gente y ganar clientes y por supuesto compras”, comentaron desde una reconocida marca de indumentaria de surf, donde yacen descuentos de hasta un 40% y “2 por 1” en algunos productos.
La oferta es variada, como así también la calidad y los precios. Sin embargo, caminando y caminando pueden encontrarse opciones realmente al alcance del bolsillo. Esa es la esencia de este popular paseo de compras. La heterogeneidad, la accesibilidad y la naturaleza de un espacio con identidad propia.
La música que irradia desde el interior de múltiples comercios se funde con el aroma a café de algunas confiterías, y mientras las parrillas ponen en condiciones sus mesas para recibir a los comensales en horas de la noche, Juan B. Justo se presenta como una avenida que mantiene sus puertas abiertas a lo largo del año, un paseo que atrae a visitantes y locales sedientos de remeras, jeans, zapatillas, abrigos y accesorios tanto en invierno como en verano. Un histórico recorrido que no pasa de moda y se mantiene firme, fresco y renovado en Mar del Plata a través del inevitable paso de los años.
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