Las limitaciones que pesan sobre la compra de fierros en el extranjero afectan y en gran modo a los importadores, pero benefician a los fabricantes y concesionarios nacionales que se reactivan.
Por las trabas a la importación, las ventas de maquinarias agrícolas cayeron un 80% de febrero de 2011 a la actualidad. La concesionaria John Deere, por ejemplo, tiene más de 1.000 tractores que no cuentan con la licencia para ingresar al país, y debían estar aquí desde principios de febrero. De ese total 700 están físicamente en el país, pero se están realizando los trámites en la Aduana Argentina y no se pueden entregar porque no se extienden las licencias automáticas, los otros 400 tractores directamente no ingresaron porque desde la terminal se definió no incorporar más, dado que no tiene sentido al no poder entregarlos.
En diálogo con UNO Horacio Arroyo, gerente de Ventas de Paranagro Sacia Paraná (concesionario John Deere), mostró gran preocupación por la situación actual del sector y definió: “Hablar de caída en las ventas sería decirlo de manera simpática. Hace cinco meses que no vendemos una maquinaria”, lamentó.
Tanto los tractores como cosechadoras, equipos de pulverización y picadoras de forraje tiene un régimen muy conocido últimamente por el común de la población, fundamentalmente en por las relaciones económicas con Brasil, que es el de las licencias no automáticas.
Es decir que el gobierno nacional no prohibió la importación, pero controla el flujo mediante licencias no automáticas a partir de la autorización o no de las mismas. “Antes era automática, entonces uno decidía la importación, lo comunicaba, pagaba los impuestos, nacionalizaba las máquinas y las tenía para entregarlas en tiempo y forma”, indicó el gerente.
Desde que se impuso el régimen de licencias no automáticas, lo que se le quita al procedimiento es automaticidad.
“Es así como John Deere tiene 1.100 tractores, de ellos la mayoría está físicamente en el país pero no se pueden entregar porque no se extienden las licencias automáticas. El resto, 400 unidades, directamente no han venido porque la terminal definió no incorporar más unidades, ya que no se pueden entregar”, explicó Arroyo.
Continuó describiendo: “Estos tractores a los cuales el Gobierno no otorga las licencias, tenían fecha de entrega cierta y los clientes que los compraron los estaban esperando, pero los plazos se vencieron por completo. Hay otras unidades que no pudimos vender por esta misma condición. Si bien no tienen un cliente específico que ya señó la unidad y la está esperando, cuando los vienen a pedir no se los podemos vender porque no tenemos seguridad de cuándo se lo vamos a poder entregar”.
La firma mencionada, desde el 18 de febrero de 2011 en adelante no pudo comercializar ni una sola unidad. “No sólo es preocupante, es un tema muy grave porque nosotros vivimos de vender estas maquinarias”, recalcó el consultado.
Hay que aclarar que la situación es dispar y concretamente las unidades que se ven afectadas por el tema de las licencias no automáticas son los tractores, cosechadoras, equipos de pulverización y picadoras de forraje.
No está trabada por las licencias no automáticas la venta de sembradoras, retroenfardadoras y cargadores, que son equipos de menor valor nominal y no tan importantes en el negocio del rubro.
“De febrero a esta parte, sólo en marzo el Gobierno tuvo un gesto y fue liberar unas 200 cosechadoras”, dijo el gerente de Ventas. Esta cifra es para la firma John Deere, hay muchas otras firmas en la misma situación a lo largo del país.
En caída libre
A pesar del acuerdo suscripto entre Argentina y Brasil para destrabar el ingreso de automóviles argentinos al vecino país, y que contemplaba como prestación argentina flexibilizar la importación de maquinaria agrícola, los tractores y cosechadoras brasileños siguen demorados en la frontera.
Las cifras de ventas domésticas durante mayo muestran que el arribo al país de estos equipos sigue siendo escaso, muy por debajo de la demanda.
En el quinto mes del año, el mercado argentino absorbió 109 unidades (13 cosechadoras y 96 tractores), 74% menos que en igual mes del año anterior, cuando se habían vendido en ambos rubros 424 unidades, de acuerdo con los datos difundidos por la Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores (AFAT). En los primeros cinco meses del año el mercado se achicó en 247 unidades (14%) respecto de 2010.
Demanda insatisfecha
La demanda por parte de los productores está muy por encima de la cantidad de equipos que el Gobierno autoriza a ingresar. Mientras tanto, las fábricas nacionales no están por ahora en condiciones (por falta de capacidad de producción) para absorber los requerimientos.
El mercado nacional de tractores y cosechadoras está dominado por las multinacionales. El 80% de lo que se comercializa viene del exterior, en especial de Brasil, donde son fabricados por John Deere, y los grupos Agco (comercializa las marcas Agco Allis, Challenger, Massey Ferguson y Valtra) y Case-New Holland (CNH).
Las limitaciones al ingreso de equipos colocó a la demanda doméstica en los peores registros de los últimos cuatro años.
La imposibilidad de adquirir unidades nuevas revalorizó en los últimos meses el mercado de equipos usados, cuyo interés en algunas potencias de tractores crece hasta el 40%.
Negociaciones oficiales
Arroyo recordó que luego del problema suscitado entre el gobierno nacional y el campo y sus consecuencias y del período de sequía que perjudicó a los productores agropecuarios, desde 2010 el rubro de venta de maquinarias agrícolas (que depende directamente de los trabajadores del sector agropecuario) vivía un período de franca recuperación, promovida por buenos rindes en la cosecha y por los beneficiosos precios internacionales, además de los planes de financiación bancarios y de las distintas marcas. Hoy “el mercado anual de tractores en Argentina es de 5.000 tractores, y hay una sola fábrica de tractores nacional (Pauny), la cual a tope fabrica 500 unidades al año, que demuestra que es imposible cubrir la demanda”, explicó Arroyo.
También destacó que John Deere, del mismo modo que otras empresas del sector e incluso de otros rubros afectados por el mismo procedimiento de las licencias no automáticas, han establecido negociaciones con el Gobierno.
“En esas negociaciones se trabaja en el proyecto de nacionalizar aún más la fabricación de elementos en Argentina. John Deere es, de las fábricas de maquinarias agrícolas multinacionales en Argentina, la única con desarrollo local en Granadero Baigorria).
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