En diálogo con Elevediez, Sergio Domínguez, que tiene su carnicería en una zona rural, dijo que las ventas cayeron un 30% y que con el aumento de los precios, "la gente lleva, fundamentalmente, carne molida que cuesta 15 pesos el kilo y si no, huesos".
"Cuando compran un kilo de carne, se les va la jornada de trabajo" dijo Sergio Domínguez, que tiene una carnicería en la localidad de Rodríguez Peña, en Medrano, al referirse a la gente que trabaja en el campo y cobra por su jornada laboral entre 60 y 70 pesos.
En diálogo con Elevediez, Sergio Domínguez, que tiene su carnicería en una zona rural, dijo que las ventas cayeron un 30% y que con el aumento de los precios, "la gente lleva, fundamentalmente, carne molida que cuesta 15 pesos el kilo y si no, huesos".
Destacó que el kilo de asado se fue a 25 pesos y la carne blanda, a 30 pesos.
Al destacar el aspecto más grave del alza de precios, Domínguez indicó que los valores cambian día a día: "yo te puedo guardar la carne de un día para el otro pero no te aseguro el precio porque cambian permanentemente".
Confió en que no sabe cuánto va a aguantar con su negocio porque "si hoy compro media res a 1.500 pesos, no sé cuánto me costará mañana".
Al intentar una explicación de semejante situación explicó que "el gobierno pretende que la clase media y la baja no coman asado. El negocio no está en lo que se vende a la gente, los grandes hacen el negocio vendiendo afuera. Regulando el consumo adentro del país, lo exportan todo".
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