La presentación de un proyecto que procura concentrar a los vendedores en 32 ferias despertó la ira del comercio tradicional. Los empresarios aseguran que 'legaliza lo ilegal'. El Pro lo defiende.
Todo comenzó en el último tramo de 2010. Con la anuencia de Diego Santilli, ministro de Espacio Público porteño, el diputado del Pro Bruno Screnci presentó en la Legislatura un proyecto pensado para imponer límites a la venta callejera que hoy prospera en la Ciudad de Buenos Aires. El objetivo: concentrar a los comerciantes de la vía pública en los puestos y parques que ya funcionan en la Capital Federal. O, en su defecto, nuclearlos en dos nuevas ferias que se crearían en la Recova (Leandro N. Alem y Paseo Colón) y en Diagonal Sur (Plaza de Mayo y Belgrano).
Pero la iniciativa, siempre respaldada por el macrismo y cuyo tratamiento quedó finalmente para este año, se encontró con un enemigo no previsto: los mismos comerciantes que, según Screnci, busca proteger el potencial marco legal. Sin dejar de definir al proyecto de "legalizador de lo ilegal" y "alentador de la evasión", CAMEy Fecoba, las dos entidades que aglutinan al grueso de los pequeños y medianos empresarios porteños iniciaron el 21 de diciembre una campaña de afiches en la vía pública y denuncias en los medios mediante la cual buscarán que la propuesta no sea tratada cuando se reinicie la actividad en la Legislatura.
"Lo que se hará con esta ley, si avanza y se aprueba, es justificar la invasión que hoy muestra el espacio público de la Ciudad. Aunque en el proyecto se habla de artesanías en un punto, en otros se avala la venta de productos como discos o películas, cuyo origen nunca es controlado", aseguró a Diario Z Vicente Lourenzo, secretario de CAMEy vicepresidente segundo de Fecoba.
Para ambas entidades, la intención del macrismo lejos está de proteger a un sector que, lo afirman sus protagonistas, "sufre cada vez más el acoso de lo ilegal y lo pirata". En esa dirección, investigaciones como la divulgada recientemente por la Cámara Argentina de Comercio (CAC), precisan que "la venta callejera subió hasta un 50 por ciento en Buenos Aires durante el último bimestre de 2010".
"Permitir que una ley así se apruebe sería una locura. En la peatonal Florida los comerciantes enfrentan bajas en las ventas de más del 40 por ciento, y encima deben soportar que se vendan en las veredas y a mitad de precio imitaciones de los productos que ofrece alguien que sí paga impuestos, alquileres y sueldos", sostuvo Lourenzo.
El proyecto de Screnci, al que tuvo acceso Diario Z, fija la venta a través de puestos en treinta ferias callejeras y, además, propone la creación de otros dos paseos comerciales en la zona céntrica de Capital Federal. La medida establece los productos que podrá comercializar cada núcleo comercial -principalmente "manualidades de pueblos originarios"-, y dictamina que sólo se podrán vender productos "industrializados y/o a gran escala" en los puntos Saavedra, Parque de los Patricios, Paseo del Retiro, Parque Centenario y Parque Lezama.
Precisamente este punto es el que más exacerba los ánimos entre los comerciantes. "¿Quién va a controlar que lo que se venda en esas ferias se completamente original o usado? En su momento logramos que no se trate el proyecto, y ese será nuestro objetivo en los próximos meses. En lugar de cortarla, se está promoviendo la evasión. La Ciudad parece no darse cuenta que cada vez recaudará menos por impuestos", aseveró Lourenzo.
Bruno Screnci, autor de la propuesta, desestimó las críticas de CAMEy Fecoba por, en su momento, "criticar sin siquiera haber leído el proyecto". Y "no entender que lo que se busca es resguardar fuentes de trabajo que con esta ley podrán actuar dentro de lo legal".
"Al concentrar las ventas callejeras en una estructura de ferias lo que se hace es resguardar al comerciantes tradicional. De hecho, el proyecto establece cinco puntos en los que se podrá hacer reventa. Hoy funcionan nueve. Y se aumentará el control para cortar con la piratería. Todo eso parece no ser visto por las cámaras", comentó a este medio.
Consultado respecto del futuro de la iniciativa, Screnci dio por sentado que insistirá para que el texto sea discutido en comisiones a partir de febrero y, luego, sea elevado para su tratamiento. "Se frenó en diciembre, pero buscaremos que se apruebe en estos meses. El énfasis está puesto en terminar con la piratería y ordenar lo que estamos viendo en la vía pública. Además se legaliza la figura del ‘armador', que es quien hoy levanta los puestos y carece de todo tipo de protección laboral. La idea, insisto, es regularizar la comercialización en Buenos Aires", remarcó el legislador.
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