Es por la cantidad de producción y se trata de un modo de abrir una nueva vía de comercialización. Las primeras beneficiadas serán 10 comunas de Buenos Aires. Comienza a fines de esta semana.
En el marco de una cosecha importante en cantidad y con la necesidad de vender la fruta sin que las de menor calibre influyan en el precio de mercado, se pretende enviar -casi directamente desde las fincas de Mendoza a las casas de familia bonaerenses- duraznos, ciruelas, peras, manzanas, uvas y nectarines.
Fogoneado por el área Agroalimentaria del Ministerio de la Producción de la Provincia y con la elemental participación del sector privado mendocino, la idea es que la buena fruta que se produce en Mendoza llegue a las manos de familias que prácticamente no consumen fruta argentina o suelen tener poca variedad a su alcance.
Los municipios de Buenos Aires serán los encargados de fijar un lugar para la comercialización y se harán cargo de la seguridad y de comunicar a la comunidad sobre el día en que llegará la fruta.
Así, el 15 de diciembre -fecha que podría extenderse hasta el 18 por cuestiones de logística que se están terminando de ajustar- partiría el primer camión desde uno de los ocho centros regionales de acopio distribuidos en distintos puntos de la provincia, hacia las tres primeras comunas de Buenos Aires.
Por la fecha, sólo llevaría duraznos y ciruelas pero la idea es que todos los frutos mencionados puedan ofertarse al mismo tiempo en las plazas bonaerenses al precio de la góndola minorista de frutas del Mercado Central de Buenos Aires.
Como será el primer envío, seguramente después se podrán ajustar detalles que puedan fallar por la falta de práctica en un programa que es nuevo.
Buena cosecha
Bajo el lema de que siempre es mejor tener producción que no tenerla, la idea es que la mayor cantidad de actores se beneficien con buena fruta a un precio tan tentador como el producto que se ofrece. Por este motivo, las primeras gestiones comenzaron con la Secretaría de Comercio Interior de la Nación para conocer de cerca cómo se había puesto en marcha el programa "pescado para todos".
"Con un producto mucho menos perecedero y fácil de manipular como es la fruta, pensamos en este nuevo canal de comercialización", explicó Raúl Millán, secretario de Programación Agroalimentaria de Mendoza.
De acuerdo con el funcionario, los galpones de empaque prefieren la fruta grande a la pequeña por lo que para ellos es conveniente trabajar con los calibres más chicos con un mercado asegurado. En especial porque ese tipo de fruta (inocua y de calidad) también ingresa al mercado y altera los precios. La idea es que los productores y los galponeros negocien un valor que les permita a las dos partes hacer su negocio.
"Para nosotros, lo más importante es abrir una nueva posibilidad de comercialización al pequeño productor", agregó el funcionario. A través de los diarios, los dueños de las cosechas sabrán cuáles son los centros logísticos que participarán cerca de sus distritos para poder participar del programa.
El Gobierno liderará el programa a través de acuerdos con los mencionados centros -que coordinarán casi todo el proceso- para que también se vean beneficiadas las comunas adonde llegará fruta rica y barata; teniendo en cuenta que este tipo de productos suelen ser más caros en Buenos Aires que en las provincias productoras.
Desde la Asociación de Productores y Exportadores de Fruta expresaron que -si se hace bien- el programa puede dar buenos resultados pero aclararon que hay mucha tela para cortar acerca de ese tema.
En tanto, desde la Asociación de Productores Agropecuarios de Cuyo observaron que el Plan Fruta para Todos no se implementa adecuadamente con los tiempos de las frutas y las cosechas.
"Un caso es el damasco. Los valores han hecho que la fruta esté en el piso, que no convenga sacarla de la planta. Y que el plan se haya pensado tarde. Otro ejemplo, es el durazno pelón. Los precios rondan entre $ 0,70 y $ 1,10, como máximo. Son valores con los que no sacamos para los costos", dijo Fabián Núñez.
En principio, la fruta se destinará a diez municipios de Buenos Aires (que incluirán algunos alejados de las grandes ciudades como Tandil, Ameghino o Chacabuco) aunque la idea es distribuirlas -después- en otros sitios del país.
El objetivo es que los camiones salgan desde los centros logísticos (ubicados en San Rafael, General Alvear, el Este y el Valle de Uco; entre otros puntos) precintados con certificaciones del Iscamen para asegurar su sanidad y vayan directo a tres comunas cercanas de Buenos Aires.
En los llamados centros de logística no sólo se empacará el producto sino que también se realizará el pre enfriado de la fruta para transportarla en frío y que se pueda comercializar sin que se pierda la cadena. Antes de salir, el producto será colocado en bolsas de 3 y 5 kilos, con el valor prefijado (de entre unos $ 5 y $ 7), el logo del programa 365 tentaciones y la consiguiente información nutricional.
No obstante, el camión llevará una balanza para que los compradores que lo deseen puedan corroborar el peso de lo que adquieren. La carga tendrá todas las frutas para que los consumidores puedan elegir y hasta se ha pensado en hacer bolsas de 5 kilos con un surtido de los productos que se ofrecen.
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