Vendedores senegaleses denunciaron a una funcionaria de Madryn por discriminación

Vendedores senegaleses denunciaron a una funcionaria de Madryn por discriminación
Un grupo de vendedores senegaleses que realizan sus actividades en Puerto Madryn, denunciaron que la Directora de Inspecciones Generales de la ciudad, Adriana Vilchez, los discriminó al momento en que ellos fueron a solicitar sus correspondientes permisos para trabajar: “Todo pasa por una cuestión de raza, cuando fuimos a pedir la habilitación, la señora Adriana Vilchez me dijo ´a ustedes no, son negros´, así nos dijo, eso es discriminación”, señaló Alioun Ndiaye, vendedor y secretario de la Asociación de Residentes Senegaleses en Argentina (ARSA). El hecho, que ocurrió hace aproximadamente dos semanas, no había salido a la luz, ya que este grupo de vendedores venía realizando su trabajo sin problemas. Ante esta situación de discriminación, los senegaleses prometieron realizar la denuncia ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI): “Vamos a denunciarla en Madryn y ante todo el pueblo argentino., yo mismo lo voy a hacer. El lunes voy a ir al INADI, y después iré a Buenos Aires a denunciar la posición de esta funcionario en todos lados”, aseguró Ndiaye.

“Venimos para trabajar”

Apenas llegaron a Puerto Madryn, este grupo de 15 senegaleses tuvieron como premisa conseguir la habilitación correspondiente para poder comenzar a trabajar, con la intención de hacerlo de manera totalmente legal: “Todavía no nos dieron la habilitación. Nosotros no venimos acá para manguear, venimos para trabajar, necesitamos realizar nuestra tarea dentro del marco de la ley del lugar en el que decidimos trabajar. Tenemos que tener el mismo derecho que todos, para que todos nuestros clientes sepan que nuestra labor es lícita. Eso es lo único que queremos, la legalidad”.

Según relataron a El Diario, luego de encontrarse con Vilchez y de recibir la negativa y esa desafortunada contestación, los vendedores africanos se dirigieron hacia la Municipalidad: “Ese día fui a hablar con el Secretario de Gobierno, me había prometido que me iba a recibir, y escribí una nota para el Intendente, pero todavía nadie me contestó. Yo pienso que todos tenemos el mismo derecho de trabajar, nosotros no vinimos acá para robar, ni para molestar a la gente, estamos acá para ganarnos la vida”, aseguró Ndiyae.

No es la primera vez

Según afirma Alioun Ndiyae, los problemas con los senegaleses en Puerto Madryn ya registran un antecedente: “Este es el séptimo año que vengo acá, nunca tuve este problema, solamente el año pasado, también con esta señora Adriana. Toda mi vida, mientras venga a Argentina, voy a venir a Madryn, hasta la muerte. Me gusta el lugar, tiene encanto. Ninguno de los chicos de nuestra comunidad se porta mal y si alguno lo hace, desde ya le pedimos disculpas al pueblo de Madryn”, dijo el referente senegalés. El muchacho que habla poco, con dificultad pero seguro de lo que expresa, agregó que vienen a esta ciudad porque “no es que en Madryn vendemos más cantidad o más caro. Son otras cosas que lo vinculan a uno. La calidad de la gente, el modo correcto en que te tratan, la tranquilidad. Yo me acostumbré a venir a Madryn desde el 2008 y voy a seguir viniendo”.

Todo legal

Muchas veces ocurre que el común de la gente sospecha sobre la legalidad o no de la permanencia de personas de origen africano en nuestro país y sus actividades ambulantes. Sin embargo, Ndiaye afirma que no sólo son residentes legales, sino que también aportan a la AFIP: “Hicimos todo lo que tenemos que hacer, somos monotributistas, todos tienen DNI argentino, nadie está en falta, somos todos legales, toda la mercadería tiene factura, si me pedís que te haga una factura, te la hago”.

Como para corroborar los dichos, El Diario pudo constatar varios de los DNI de los vendedores senegaleses, e incluso la credencial de monotributo que exponían.

La ley, ¿sólo para algunos?

Según indicaron desde el Municipio, la venta ambulante sólo está permitida cuando los productos son artesanales, o sea, cuando son realizados por el mismo vendedor. Todos sabemos que los productos ofrecidos por los senegaleses son de reventa, pero no son los únicos que lo hacen: “Nosotros vimos a una chica en el medio de la playa con más de tres metros de anteojos, eso es reventa; la ropa que venden en la playa también es reventa; las pelotas también, todo es reventa. Los productos artesanales se venden en la feria de la plaza, nosotros lo sabemos y no vendemos ahí. Nosotros pedimos vender sólo un mes en la playa”, se queja (y con razón) el referente senegalés.

Empezaron los problemas

Desde que arribaron a la ciudad y hasta este fin de semana, los vendedores no habían tenido problemas para desarrollar su trabajo. Sin embargo, el viernes ya tuvieron su primer encontronazo con la Municipalidad y la Policía: “Hoy mi compañero tuvo problemas con la Municipalidad. Estaba caminando, le pidieron el permiso y ellos saben que no lo tenemos, pero que lo estamos esperando. Él es nuevo, habla muy poco castellano. Vino la Municipalidad, le empezó a preguntar y como es nuevo, se asustó y empezó a correr, lo siguieron dos policías, lo agarraron y le llevaron toda la mercadería. Vamos a pagar la multa para recuperar la mercadería, pero antes de irnos queremos que todo el pueblo de Madryn sepa que somos trabajadores”.

Un país con buena gente (salvo excepciones)

Al hablar mano a mano con Alioun Ndiaye, se nota a simple vista el amor que tiene por nuestro país. Su historia, como la de muchos de ellos, es difícil, y el hecho de abandonar Senegal para venir a la Argentina no les resultó fácil. Sin embargo, a la hora de hablar de su nueva tierra, a Alioun se le infla el pecho: “Como dijo la Presidente, ´es un país con buena gente´. La gente nos trata bien, hay gente mala, como en todos lados, pero son todos muy buenos. La gente mala es la que nos molesta para trabajar”, dijo el secretario de la ARSA.

A seguir trabajando

Este grupo de 15 vendedores, alquilan habitaciones y departamentos en la ciudad. Se los ve muy unidos y trabajan incansablemente hasta horas de la noche, incluso se los puede ver regresando a sus hogares, valija en mano, pasadas las diez de la noche. Más allá del incidente con la funcionaria, ellos aseguran que seguirán con sus tareas, pase lo que pase. “Vamos a seguir trabajando en la playa hasta la muerte, yo voy a trabajar mañana, pasado, cuando quiera, y ojalá que no me cruce con más funcionarios que vayan a saber que pretenden. Lo que necesitamos es estar legales, yo me voy la semana que viene, pero si tengo que pagar todo el mes por dos días que me quedan, lo voy a hacer, como hago en todos lados”, cerró Alioun Ndiaye.

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