Más de veinte mil chicos alentaron a sus colegios

Las tribunas del estadio “23 de Agosto” estuvieron llenas de chicos, banderas de todos los colores e instrumentos de percusión.
La concurrencia superó la expectativa y dio la impresión que el estadio “23 de Agosto” quedó chico para la cantidad de estudiantes que colmaron las tribunas en el Sábado Estudiantil 2013 que se cumplió ayer.

Fue un espectáculo gigante con la participación de casi medio centenar de delegaciones de establecimientos escolares de nivel medio que presentaron clip e hinchada.

Todo en el marco de un acontecimiento, el que más estudiantes convoca, de la Fiesta Nacional de los Estudiantes.

Todo comenzó pasadas las 13 horas, cuando en el centro del campo de juego empezaron a desfilar las presentaciones coreográficas, una tras otras, con continuidad.

Alrededor de las 16 hubo un alto en el desfile de números musicales para dar paso a la primera ronda de hinchadas.

Unas muy grandes como las de las escuelas técnicas 1 y 2 de esta capital, otras con menos integrantes pero con la misma euforia, todas cantaron para el jurado esos temas populares que sólo las hinchadas saben adaptar.

La temperatura fue la ideal, no mucho calor, que con el paso de las horas fue dando paso al frío propio del invierno pero que en el interior del estadio no se sintió en ningún momento.

Al anochecer, cuando se encendieron las luces del estadio, se desarrollaban los últimos clips, algunos de ellos verdaderos cuadros de baile y derroche de vestuario.

Ya entrada la noche y con las luces del estadio encendidas llegó el momento más emocionante para los miles y miles de estudiantes que fueron a alentar a su colegio: la última ronda de hinchadas con la presentación de las famosas “napolitanas”, dibujos gigantes sobre papel que en menos de tres segundos los chicos destruyen antes de empezar a alentar; una costumbre que se ha mantenido durante muchos años y que comenzó allá por los 90.

Esta nueva edición del Sábado Estudiantil fue una puesta en escena majestuosa por lo eufórico y colorido, pero por sobre todo porque es un espacio donde miles de estudiantes del secundario, dan rienda suelta a una sana alegría.

Como toda movida gigante, también surgen inconvenientes, muchos de ellos seguramente pasan desapercibidos, pero en el todo se notó mucha organización. Cada colegio tuvo su lugar de acceso y los estudiantes que protagonizaron los clip estuvieron concentrados en la zona de platea, donde era la antesala.

Por otro lado, en todo momento el personal del Same estuvo atento a las emergencia. Hubo varias, dijeron, sobre todo de chicos que se desvanecieron a determinada hora producto del sol de invierno.

Comentá la nota