A través de una carta dirigida al Concejo Deliberante de Hurlingham, vecinos de la Parroquia San Martín de Porres, de Villa Tesei, denunciaron que una fábrica de pañales descartables ubicada en el barrio está generando una constante contaminación.
Según Bravo, el problema lo genera la fábrica de pañales ubicada en la calle Alvarez Rodríguez 461 y Einstein 468, deVilla Tesei, vecina a la parroquia, ya tiene unos cinco años y nada se ha hecho para resolverlo.
“A través de esta carta – dicen el párraco– me uno a los vecinos que ya vienen denunciado el daño que está haciendo el establecimiento, también confirno como sacerdote que los vecinos no ha obtenido mucha respuesta a los reclamos, como por ejemplo los que tienen que ver con los expedientes del Municipio con número 1807/08Y21932/09. Quiero creer que este nuevo reclamo no será en vano”, indica el sacerdote en la carta dirigida a Hilda López, presidenta del HCD. Además, en la nota se afirma que los daños son también materiales, ya que se ven afectadas las viviendas.
“Los vecinos no hemos dejado de sufrir daños a causa de los ruidos y desechos que produce la fábrica, como por ejemplo la constante pelusa (material desprendido de los pañales) que es expulsada hacia el aire y que se va depositando sobre el techo y entre las maderas y las tejas, en las ventanas; esta pelusa se va acumulando en forma de costra blanca –prosiguen los vecinos– y corroe tanto estas como la tirantería del techo, además las paredes lindantes a la fábrica se han quebrado, y los vidrios de las ventanas algunos días oscilan continuamente”.
Aunque “en algún momento se presentaron inspectores, lamentablemente para mí y la comunidad donde asisten muchos niños –dice Bravo–, la fábrica no ha dejado de ocasionar daños y molestias a los que vivimos al rededor de la misma, además sobre la calle Álvarez Rodríguez se había prometido durante la noche bajar la persiana de acceso en su totalidad, pero tan solo se baja hasta la mitad expandiendo los ruidos de las maquinas”.
Otro de los inconvenientes que produce el establecimiento fabril es la descarga de camiones semi remolques con algodón, “generando suciedad en las veredas de los vecinos; la purga de un compresor que emite un sonido ensordecedor en horas nocturnas” y el vuelco de líquidos en la vía pública. Razón por la cual los vecinos se preguntan “en qué fundamentos se basan los funcionarios municipales para afirmar que esta empresa no está dañando el medio ambiente, ya que produce contaminación sonora y ambiental”.
No obstante, tanto el sacerdote como los vecinos buscan “aclarar que nuestro deseo nada tiene que ver con la eliminación de la fuente de trabajo y tampoco ocasionar perjuicio alguno a los trabajadores, pero sí queremos velar por la preservación del medio ambiente, la salud de nuestra familia y la integridad de nuestra propiedad”.
“Como los dueños se niegan al diálogo con los vecinos –se indica en la carta–, solicitamos como contribuyentes que el gobierno municipal aborde a la mejor solución posible, amparados en vuestra buena voluntad y vuestros fundamentos de respeto por nuestros derechos”. A Provincia Mientras tanto, COEPSA (Centro
Oeste de Estudios Políticos y Socio Ambientales) –que recibió copia de la denuncia vecinal– remitió el problema al Organismo Provincial de Desarrollo Sustentable (OPDS), ya que sería ese organismo el que “debe tomar acciones a fin de que cesen las consecuencias que puedan ser nocivas a la salud de la población”, por lo cual reclaman que se “tomen las medidas conducentes, sin hacer claudicar los derechos de los vecinos de vivir en un ambiente sano” n
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