Se movilizarán este martes para mostrar su descontento ante los frecuentes cortes de agua en los barrios. "Abrís las canillas y sale aire", declararon. En Coopelectric aclararon que el problema es en sectores altos y por la gran demanda.
Por esta razón, se juntarán este martes por la noche desde las 21 en Plaza Central de la localidad, para hacer visible su reclamo y pedir que el agua llegue a todos los sectores de manera similar.
"Es desesperante, abrís las canillas y sale aire", detalló Claudia Begunza, vecina de la localidad, contando que el servicio se restablece "a la 1.30, 2 de la mañana". Inclusive, planteó que algunos vecinos "no quieren pagar boletas de agua porque obviamente no tienen agua".
Alta demanda y cortes
Consultados por este medio, desde Coopelectric indicaron que efectivamente se producen ciertos cortes pero "el mayor problema está en los vecinos de los barrios más altos, como el Químico y el Fonavi", según precisó el Ing. Lorenzo Yáñez, quien indicó asimismo que las interrupciones son por la alta demanda.
"En función del excesivo consumo por la ola de calor, se corta el barrio en la zona más baja, como Villa Arrieta, para tratar de compensar zonas más altas", explicó a elpopular.com.ar.
Yañez reconoció que "el consumo está muy elevado" que es lo que hace que estén "quitando algunas horas de agua, pero si tienen su tanque a la altura normal con agua suficiente no tendrían que tener ningún problema", aclaró.
Precisó a su vez que para evitar que en los barrios altos se generen cortes "habría que hacer obras de autoelevación de aguas para llevar el agua a los tanques de los hogares."
Uno de los puntos que planteaban los vecinos era el consumo de agua de la Cementera San Martín y del Cub San Martín, que impediría que el suministro en los barrios sea normal. Sin embargo, el gerente de la División Obras Sanitarias de Coopelectric aclaró que en el club para llenar la pileta usan camiones cisternas desde Colonia San Miguel y no agua corriente.
Además explicó que tiempo atrás la fábrica recibía el agua junto con el Club San Martín, la Escuela N° 14, la Iglesia y el barrio donde residen los empleados jerárquicos de la fábrica, pero actualmente "las casas de los jefes están divididas del resto del sistema, y no se le da agua a la fábrica".
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