Vecinos de Sierra Chica decidieron armarse y protegerse entre sí

Vecinos de Sierra Chica decidieron armarse y protegerse entre sí
El inicio del nuevo año estuvo plagado de robos y asaltos. Por esa situación los vecinos de un barrio decidieron formar una red de protección ciudadana. Se reunieron y manifestaron su preocupación a las autoridades policiales.

Una alarmante situación de inseguridad y descontento se está dando desde hace un tiempo en la localidad de Sierra Chica. La seguidilla de robos y asaltos ha generado el hartazgo de los vecinos de la comunidad, que ya no saben cómo encontrarle respuesta a la inédita situación. "Sierra Chica era un pueblo donde en verano dormíamos con las puertas y las ventanas abiertas", reconoció una vecina añorando aquellas épocas. Ahora el desconcierto es total y la preocupación se radicó en un barrio puntual, donde los vecinos decidieron armarse y conformar una red de protección ciudadana. Todas las noches realizan una guardia y utilizan las armas como una especie de alarma, para disuadir a los desconocidos y notificar de presencias extrañas al resto de los vecinos. No obstante, no descartan utilizarlas contra los delincuentes si se da el caso.

Esta alarmante situación, entre otra serie de sucesos, quedaron en plasmados y en evidencia en la tarde del pasado miércoles, cuando un grupo de vecinos del barrio de Las Canteras decidieron reunirse para ver qué hacer ante la inseguridad. El encuentro fue pautado entre los propios habitantes de ese sector de la localidad, quienes decidieron dar a conocer cada situación y acordar una respuesta por fuera de la Sociedad de Fomento sierrachiquense.

Fue así que se pautó el encuentro en el domicilio particular de uno de ellos. Sin embargo, la otra particularidad estuvo por el inesperado arribo de agentes de la cúpula policial local. Se trató puntualmente de los comisarios Néstor Ordoqui y Luis Albertario, responsables de la Jefatura Distrital local de la policía Bonaerense y la comisaría Primera respectivamente, que se encontraban desarrollando una serie de allanamientos en la localidad, precisamente en el marco de la investigación de esos hechos, que cuentan con la intervención del fiscal Luis Arbío, de la Unidad Funcional de Instrucción Nº 19, de "autores ignorados".

Aparentemente, en esos procedimientos los funcionarios de seguridad se anoticiaron de la reunión y decidieron tomar parte. "No estaban invitados, pero fueron bien recibidos", planteó una de las mujeres consultadas por EL POPULAR, sobre quien se reserva su identidad por cuestiones de integridad. "Nos escucharon, escucharon nuestra problemática y nosotros escuchamos lo que tenían para decir. Nosotros no estamos en contra de la policía, sabemos que en cierto sentido tiene las manos atadas", continuó esa misma fuente, haciendo referencia a la cuestión de recursos, tanto de infraestructura como humanos que afecta desde hace un tiempo a la policía local.

A la par, también se supo que desde la fuerza fue positivo el balance realizado de ese encuentro, que sirvió para tener un panorama más completo, tanto de la situación puntual de la localidad como de la opinión de los vecinos. Vale destacar que, como se planteó en la edición de ayer, muchos de esos casos no se habrían denunciado por el temor de los vecinos a sufrir represalias. Según se confió, desde la Jefatura Distrital inmediatamente se comenzó el estudio de la realidad total de Sierra Chica y diversas medidas se cristalizarían próximamente.

No obstante, el escenario en materia policial en Sierra Chica es bastante complejo desde hace ya un tiempo. Si bien la Sociedad de Fomento en este caso particular decidió no proclamarse, lo haría recién en la semana entrante, tiempo atrás ha realizado distintas movidas y reuniones planteando cambios y mejoras en materia de seguridad.

"Sierra Chica dejó de ser una ciudad para un móvil y tres policías" narró una mujer, quien detalló a la par que durante cada turno dos de esos agentes realizan el patrullaje correspondiente, mientras que en la sede policial queda una agente a cargo de la dependencia y la recepción de las comunicaciones.

Inclusive, para ejemplificar las complicaciones que esto genera comentó una situación más que particular que le tocó afrontar tiempo atrás. De acuerdo con lo que comentó, un grupo de personas le estaban usurpando un terreno, por lo que se presentó en la sede policial, la sorpresa fue ver a la efectivo policial "cerrar con llave" la comisaría y ella misma tener que llevarla en su auto particular al lugar de los hechos para que interceda.

"Qué puede hacer una señorita de 22 ó 23 años ante un caso de urgencia. Ponen toda la buena voluntad, porque es su deber, pero tiene que haber más personal, más cosas para que esto funcione mejor", se quejó.

"Haciendo guardia"

"Estamos todos armados, haciendo guardia de noche de a dos personas". La afirmación sorprende y preocupa, tanto por lo drástico de la medida como por la liviandad o naturalidad de quien lo narra, viéndolo como la única salida ante el desamparo. La postura es mancomunada y efectivizada día a día desde hace ya un tiempo por los propios vecinos del barrio.

"Después del 1 de enero ya empezaron los robos todos los días o día por medio. Dijimos de juntarnos los propios vecinos, para comentarnos lo que pasaba y pensaba cada uno. Ahí fue que dijimos de empezar a hacer guardia", relató acerca del origen de la iniciativa.

El mecanismo de protección, según continuó la misma fuente, reconoce una serie de pasos. En primera instancia se realiza el contacto con el servicio de emergencias policial. Sin embargo, si la respuesta se demora o no se concreta por diversos motivos, los vecinos que se encuentran de guardia realizan disparos al aire, tanto para disuadir a los delincuentes como para avisar al resto del barrio sobre la presencia de los desconocidos. El resto de los habitantes a veces también responde con tiros al aire o simplemente se quedan en alerta hasta que disipe la arma. "En las casas la mayoría tiene armas, o una carabina, una escopeta o una pistola. Si bien las armas no me gustan no me queda otra, no tengo remedio", se justificó.

"Se lo dijimos a la policía y nos dijeron que no es lo que debemos hacer, pero es la única de que tenemos para podernos cubrir. Estamos en tierra de nadie, mas allá de que la policía hace y puede dentro de sus posibilidades, tenemos que cuidarnos entre nosotros. Los tiros los hacemos para que salgan corriendo, no es nuestra intención matar a nadie. Pero llegado el momento, está la vida de ellos o la nuestra. Hay gente a la que han golpeado, primero está mi vida y la de mis hijos", finalizó.

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