La primera vez fue el sábado pasado, este fin de semana volverán a juntarse. Denuncian que ya realizaron en varias oportunidades la situación sin tener respuesta. Se quejan de la desidia de los funcionarios municipales.
Los vecinos con palos, machetes, palas, picos, sogas y canoas, un gran kit de herramientas usaron para poder trabajar en conjunto y lograr mínimamente el objetivo: que el agua corra.
Hombres y mujeres a la par, gritos de euforia y hasta llantos a la medida de los logros. "Nos quejamos, pedimos, solicitamos, denunciamos, avisamos y nada sucedió. Lo único que nos quedaba era unirnos y luchar juntos, ya que en definitiva es nuestra fuente de vida y la Isla es nuestra", comentó Antonio.
Semanas atrás Gustavo Corregido, defensor del pueblo, había concurrido al lugar para constatar la aparente sequía del riacho Ancho que atraviesa la Isla del Cerrito. Una vez allí, tomó datos y sacó fotos de camalotes amontonados, peces muertos, basura atrofiada en medio del agua estancada desde hace meses. El ombudsman llevó el reclamo a diferentes organismos y lo hizo público, pero nada cambió.
De larga data
"El problema no es desde hace una semana o dos, el problema es de meses atrás y el municipio de la Isla tampoco se hace cargo", explicó Antonio, uno de los vecinos y se quejó que nadie fue como para ayudarnos. "Lo que nosotros creemos es que nos quieren correr de acá y quedarse con las tierras", denunció.
En la Isla viven cerca de 2 mil personas, de las cuales la minoría se alimenta y vive directamente del riacho Ancho, que bordea la localidad. Si bien, el Cerrito sólo está a 60 kilómetros de la capital provincial, la temperatura es considerablemente más baja, pero la cordialidad de los ribereños es mayor que cualquier otra cosa.
"Nosotros no queremos que nuestro río se muera. Vivimos del agua. Mi hija tiene granos en el cuerpo porque el agua está podrida. Los pescados se mueren. Necesitamos ayuda. No queremos dejar de ser Isla, porque es nuestra identidad", son algunas de las frases que se repiten continuamente al portal de noticias.
"Este lugar era fuente de vida, no sólo para los animales y las plantas, sino para todos nosotros y ahora se convirtió en una zanja gigante", dijo uno de los lugareños, mientras hace un demostración de cómo son las 'raíces' de los camalotes que en un total es de siete años, se apropiaron totalmente del riacho.
Según las denuncias de los vecinos y los documentos presentados, el taponamiento del Ancho comenzó en 2009 cuando un dragado mal realizado anegó el cauce, estancó el agua y generó que los camalotes crezcan tanto que el agua que existía allí desaparezca. ¿El resultado? Peces muertos, plantaciones secas, animales muertos de sed y familias desesperadas sin su fuente de vida y trabajo.
Entre los documentos presentados por los vecinos de la Isla del Sol, lo que más llama la atención es la gran cantidad de notas presentada a los diferentes organismos provinciales y locales, así como también a funcionarios desde 2012, todas ellas con el sello de mesa de entrada o recibido, pero sin respuestas. Cartas con las firmas de vecinos, denuncias y pedidos dirigidos a la Administración Provincial del Agua (APA), a Cristina Magnano, titular de la APA; al Concejo Deliberante de la Isla del Cerrito, al intendente José Jesús García y hasta al gobernador Jorge Capitanich, son algunos de los papeles que los vecinos acercan dentro de una prolija carpeta.
"Es un intendente fantasma", dice Héctor en referencia a José Luis García, quien está a cargo del municipio desde hace doce años y quien no atiende a los medios.
"Es arriesgado, pero lo vamos a seguir haciendo a pulmón", dijo Alberto. Mañana, los ribereños de la Isla del Cerrito volverán a juntarse con palas, machetes, sogas, palos y todo lo que sirva para destapar el riacho Ancho. "No pedimos nada a nadie, pero no vamos a dejar que el Ancho se muera, porque en él está todo lo que necesitamos para seguir viviendo", agregó.



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