A pesar de las reiteradas promesas, la calle Gálvez continúa inundándose en los días de lluvia, provocando que el agua ingrese en algunos hogares. Los vecinos siguen a la espera de una respuesta que de solución definitiva al problema.
Gil resaltó la magnitud del problema, que provoca que gran parte del trazado de la citada calle Gálvez se cubra de agua, permitiendo que el líquido ingrese en algunos hogares y que el asfalto se erosione y surjan pozos de dimensiones considerables. El problema, explica Gil, "empieza en unos terrenos que están al fondo del barrio, entre las calles Gálvez y Beschtedt, donde hay desde siempre un terreno bajo. Antiguamente era como una laguna". Cuando llueve mucho, "el agua de este terreno se desborda y comienza a escurrir hacia el río por el trazado de la calle Gálvez", completa. Además, la situación se ve agravada por la falta de mantenimiento en las zanjas pluviales y el escaso desmalezamiento de algunos lotes, lo cual frena aún más el avance del agua y dificulta el desagüe.
El reclamo vecinal viene de lejos. En el año 2007, como fruto de una reunión mantenida con personal de la Secretaría de Obras Públicas, lograron el compromiso de "construir un conducto troncal de desagüe pluvial sobre la calle Gálvez, que recibirá toda el agua proveniente del sector rural existente entre el barrio Juan XXIII y la calle Beschtedt. Con esta obra se eliminarán los problemas de anegamiento e inundación que sufre el último sector del barrio desde la calle Zapiola hasta Montes Carballo", según reza una de las actas incorporadas a un expediente que había sido iniciado el año anterior.
Las obras no llegaron y a principios de 2008, apenas comenzada la gestión de Graciela Rosso, las negociaciones se retoman y se produce la visita del ingeniero hidráulico Víctor Constantini, enviado por la ministra de Infraestructura de la Provincia de Buenos Aires, Cristina Álvarez Rodríguez, quien, acompañado por personal municipal y el propio Norberto Gil, recorrieron la zona afectada y volvieron a acordar "la realización de un canal de guarda que servirá como contención y desagüe de un amplio terreno que limita con el barrio y que daría una solución definitiva a los anegamientos".
No obstante, a pesar de que ya han transcurrido tres años, el problema persiste. "Vamos a seguir haciendo los reclamos correspondientes al Municipio hasta que los vecinos podamos ver este problema solucionado", sostuvo Gil.


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